Dolz, Margarita Rosa

Desaparecida el 17 de mayo de 1978

Margarita nació el 2 de febrero de 1948 en Buenos Aires, donde transcurrió su niñez. A los once años llegó a vivir a Mendoza. «Su padre era hermano del nuestro. Desde entonces fuimos cuatro hijos en la familia: Juan Carlos, Carmen, Margarita y Alejandro», recuerdan Carmen y Alejandro Dolz. “Ella era un poco tímida y callada en ese entonces, pero nos integrábamos con esa naturalidad de los chicos criados en un núcleo de corazón abierto”, cuentan.

Margarita Dolz

Mientras los vínculos se profundizaban, Margarita comenzaba a demostrar su innata habilidad para las artes plásticas. Terminó la primaria en la Escuela Tiburcio Benegas y luego el nivel secundario en la Escuela de Artes Fray Luis Beltrán, donde se nutrió de las herramientas para realizar pinturas, tallados, pirograbados, artesanías que producía y solía regalar amorosamente.

Ya recibida, y aunque no era docente, se desempeñó como maestra de Manualidades en algunas escuelas primarias. La niña tímida se transformó en una joven charlatana con un marcado sentido del humor, a veces humor negro muy divertido. «Nos reíamos mucho, a veces tonteras, a veces ironías que eran costumbre familiar», dicen sus hermanos.

Segura de sí misma y orgullosa de sus capacidades, se animaba a hacerlo todo. «Era muy sensible y especialmente solidaria, tendía lazos y ayuda a su alrededor. Muy alegre, excepto cuando recién se despertaba… Había que esperar un rato hasta que floreciera y le pudiéramos hablar”, recuerdan.

Conoció a Carlos Castorino por vínculos con amigos y contrajeron matrimonio. De esa unión nacieron sus hermosas hijas, Natalia y Paulina, y la sonrisa de Margarita siguió creciendo mientras embellecía con sus habilidades la casa grande en la que vivían. Ese “caserón de Dorrego” era un lugar solidario, acogedor, de encuentros, guitarreadas, largas charlas y debates y también de refugio de compañeros y amigos necesitados.  La música también era parte importante de la vida en la casa. Los discos de la Negra Sosa, los Quilapayún…

Paulina y Natalia, hijas de Margarita y Carlos

Formó parte del Partido Socialista y luego integró como adherente la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO), compartiendo jornadas sociales y barriales con varios de los compañeros y amigos que, al igual que Margarita, sufrieron el operativo del régimen asolador en mayo de 1978. Entre ellos, el «Yuyo» Gómez, esposo de su mejor amiga, Lili Millet. También Daniel Romero, el «Toño» Herrera, José Galamba.

«Cuando entre el 75 y 76 tres de nosotros decidimos irnos a Buenos Aires por seguridad, Margarita y Carlos rechazaron ese exilio interno, a pesar de nuestra insistencia, ya que pensaban que no habían tenido una participación  orgánica que los comprometiera», relatan Alejandro y Carmen.

Margarita junto a su hija mayor, Natalia

El 17 de mayo de 1978, cuando no existía actividad política alguna en la región, un grupo de hombres de civil irrumpió en la casa de Margarita. Se la llevaron. Nunca se encontró noticia de su paradero, a pesar de variadas presentaciones ante organismos locales, nacionales e internacionales realizadas. Intentos inútiles. Al silencio y miedo de la época se les plegaba la “algarabía” del Mundial en ciernes.

Margarita tenía 30 años. Sus hijas, Natalia y Paulina, habían cumplido 4 y 2 años. Margarita continúa desaparecida.

 

 

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El Colectivo Juicios Mendoza se conformó en 2010 por iniciativa de los Organismos de Derechos Humanos para la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza. Desde ese momento, se dedicó ininterrumpidamente al seguimiento, registro y difusión de los sucesivos procesos judiciales por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.