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AUDIENCIA 82 / CAUSAS ARMADAS

01-06-15 | Otros cuatro testimonios pusieron en evidencia, una vez más, el accionar esquivo, cuando no cómplice, de la Justicia Federal, funcional al terrorismo de Estado. En esta oportunidad declararon dos exdetenidos, Juan Carlos Montaña y Carolina Marta Abrales, y dos hermanas de desaparecidos/as: Gladys Escámez (familiar de Francisco Escámez) y María Elina Vega (familiar de Mercedes Vega de Espeche).

Juan Carlos Montaña, por teleconferencia
Juan Carlos Montaña, por teleconferencia

Moriña en Comunicaciones

Por teleconferencia, desde Buenos Aires, testimonió Juan Carlos Montaña, extrabajador de Bodegas Giol, dirigente gremial en SOEVA y militante del Partido Comunista. En su domicilio de Maipú fue detenido el 5 de diciembre de 1975. En el operativo, que estuvo a cargo de Personal del Ejército, toda la familia fue maltratada, al punto de que al padre de Juan Carlos lo golpearon con la culata de un fusil. También robaron algunas alhajas de oro de las hermanas de Montaña, a quien se llevaron en camión a la Compañía de Comunicaciones. Allí, coincidió con varios compañeros de trabajo y de militancia, como Héctor Salinas, Rodolfo Mailhos y Estela Ballarini.
Entre quienes compartieron encierro con él, Montaña nombró también los apellidos Pina, Vázquez y Koltes, la doctora Botella y Lucho Arra. Pero el dato más significativo es que ratificó que allí estuvo Luis Moriña, quien permanece desaparecido desde el 22 de noviembre de 1975: “Yo soy alto –mido 1,84- y él era más alto que yo. En una oportunidad me tocó la cabeza y me dijo: yo soy Luis Moriña”. Y agregó que 4 ó 5 días después de su detención, no supieron más nada de él.
En esa dependencia del Ejército, en la que padeció reiteradas torturas, Montaña estuvo hasta el 21 ó 22 de diciembre de ese año y luego pasó a la Penitenciaría Provincial. Los siguientes destinos fueron Córdoba, Sierra Chica, La Plata y Caseros, desde donde le dieron libertad vigilada, el 16 de octubre de 1979, hasta el 9 de julio del año siguiente, cuando quedó definitivamente libre.
Recién en Sierra Chica, después de estar más de dos años preso, fue informado por el entonces juez Gabriel Guzzo, de que estaba incluido en la causa “Fiscal contra Sorrode, Claudio, por infracción a la ley 20.840”. A Sorrode, Montaña no lo conocía.
Sobre el final del testimonio, el abogado de Otilio Romano, Ariel Civit, pidió la palabra para hacer preguntas, pero tras tomarse un tiempo para examinar un expediente, desistió.

Sobreseimiento dudoso

Carolina Martha Abrales
Carolina Martha Abrales

Carolina Martha Abrales, al momento de su detención, era directora maestra del Jardín de infantes 26 de Septiembre de Godoy Cruz y tenía participación gremial en el SUTE. En la mañana del 28 de noviembre de 1975 tres sujetos vestidos de civil, con barba y cabellos largos, ingresaron en su casa, a la vez que dos más, permanecieron en la puerta. ”Estamos averiguando”, le dijeron a la madre de la docente. La llevaron a cara descubierta al Palacio Policial, donde permaneció algunos días, hasta el 2 de diciembre que la trasladaron a la Penitenciaría. Entonces, sus familiares, que desconocían por completo el paradero de Carolina, dieron con ella. De su paso por el D2 dijo que, particularmente, ella no fue torturada, pero que escuchaba permanentemente los quejidos y lamentos de quienes sí lo fueron.
Su hermana, Mirtha Magdalena Abrales, interpuso un recurso de Habeas Corpus el 4 de diciembre de 1975 para denunciar que Carolina había sido secuestrada. A Abrales y a otras detenidas las llevaron al Juzgado Federal, en calle Las Heras, de Ciudad. Allí, le informaron que era parte de una causa abierta, caratulada “Tortajada”, junto a personas que ella desconocía, a la vez que le comunicaron que estaba detenida, por Decreto, a disposición del PEN, bajo la ley 20.840. No le fue notificado que podía contar con un defensor oficial.
A pesar de haber sido sobreseída de esa causa, el 29 de septiembre de 1976 la trasladaron a la Unidad 9 de Villa Devoto. Pasados nueve meses de prisión le fue devuelta su libertad, el 18 de julio de 1977. Se exilió a España donde continuó su trabajo en la docencia y pudo recuperarlo en la Argentina, una vez devuelta la democracia.

Orgullo por el hermano

Gladys Isabel Escamez
Gladys Isabel Escamez

Gladys Isabel Escamez es hermana de Francisco Alfredo Escamez, desaparecido desde el 27 de octubre de 1976 y de quien ella relató que era estudiante de ingeniería en construcción en la UTN, trabajaba en un taxi y desarrollaba actividades solidarias, junto a su pareja, Gisela Tenembaum –también desaparecida- en barrios humildes.
Enterados de que a partir del 24 de marzo de 1976 las desapariciones de sus compañeros fueron increscendo, Francisco y Gisela se fueron a San Juan. Allí, él consiguió trabajo en una mueblería. El 27 de octubre, Tenembaum llamó por teléfono a la casa de los papás de Escamez para avisarles que Emilio había salido a trabajar en bicicleta y no volvió.
Desde entonces fueron incontables las gestiones, tanto en San Juan como en Mendoza, y a nivel nacional, en la policía, en el Ejército, con la Iglesia, con distintos organismos de gobierno y en la Justicia Federal. Cuatro Habeas Corpus presentados por la familia tuvieron siempre la misma respuesta: negativa.
El dueño del taxi en el que Francisco trabajaba, un policía llamado Santiago Ulloa, les dijo a los padres que lo vio en el D2.
El fiscal Dante Vega le preguntó a Gladys cuál era su percepción sobre lo que pasó con su hermano y ella respondió: “él era un luchador y como muchos otros querían un país con igualdad de oportunidades para todos. Y a los que tenían un ideal o un pensamiento diferente, los desaparecían”.
Por último, Pablo Salinas, del MEDH, le preguntó qué respuestas habían obtenido por parte de la Justicia. “Todas negativas”, dijo Gladys.

En el nombre de la hermana

María Elina Vega
María Elina Vega

María Elina Vega dio su testimonio con la foto de su hermana, Mercedes Vega de Espeche, sobre la mesa. “Lo que yo voy a decir pertenece a ella”, explicó y luego recordó que eran 4 hermanos muy unidos y familieros. De Mercedes, desaparecida desde el 7 de junio de 1976, contó que le decían “Mechita” y le gustaba tocar la guitarra y cantar. Hizo la secundaria en el San Pedro Nolasco y después estudió y se recibió de médica. Trabajaba por la mañana en el hospital Lencinas y por la tarde en el Sindicato de Mosaístas.
Con otro médico, Carlos Espeche, Mercedes se puso de novia y se casó. El flamante matrimonio decidió ir a vivir a una casa humilde, en el barrio Espejo, de Las Heras. “Yo no he venido a hacer plata, he venido a ayudarlos. Muchos no tienen cómo pagarme y entonces me traen huevos, se ofrecen para lavarme la ropa, quieren cuidarme los chicos…” le dijo una vez Mechita a su hermana María Elina.
En 1976 la pareja, militante del PRT, se distanció. Carlos dejó la provincia y Mercedes volvió, con sus dos hijos varones, a la casa materna. Ella continuó trabajando normalmente e incluso luego de un allanamiento en el que no la encontraron porque estaba de guardia en el Lencinas, se presentó espontáneamente en el Comando del Ejército, en calle 9 de Julio y le dijeron que no se preocupara, que había sido un operativo de rutina.
Sin embargo, pocos días después, la noche del 7 de junio de 1976, hubo un nuevo procedimiento, del que participaron por lo menos dos Ford Falcon y un móvil policial y Mercedes fue secuestrada por un grupo de encapuchados. Estaban la madre, el hermano menor (Eduardo) y los dos hijos de Carlos y Mercedes, que quedaron al cuidado de su abuela. A María Elina, que vivía cerca, le avisaron por teléfono.
Antes del secuestro, Mechita había tomado conocimiento de que a su esposo lo habían asesinado, lo cual la afectó mucho anímicamente.
María Elina, como su madre y sus hermanos, hicieron todo tipo de gestiones ante distintos organismos de las fuerzas de seguridad, estatales, la iglesia y judiciales con Habeas Corpus que no tuvieron resultado.
Un centro de salud que funciona en el barrio Espejo lleva los nombres de Mercedes Vega y su esposo, Carlos Espeche. Ella permanece desaparecida. De él fueron recuperados sus restos el año pasado, encontrados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, en Tucumán.

Las audiencias continúan mañana en el horario habitual.

 

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El Colectivo Juicios Mendoza se conformó en 2010 por iniciativa de los Organismos de Derechos Humanos para la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza. Desde ese momento, se dedicó ininterrumpidamente al seguimiento, registro y difusión de los sucesivos procesos judiciales por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.