AUDIENCIA 29 / VARIADO Y CONTUNDENTE

28-07-14 | Finalizada la feria judicial se reiniciaron las audiencias del IV Juicio por delitos de Lesa Humanidad en Mendoza. En la jornada se escucharon dos breves testimonios: el de Elba Fernández, quien reveló la inacción de Romano, y el de Daniel Paradiso, sujeto a una larga e inexplicable detención, Miret mediante. Se destacó la declaración de Nilo Torrejón confirmando la participación del penitenciario Oscar Bianchi en las torturas.

Elba Beatriz Fernández
Elba Beatriz Fernández

La audiencia se inició con un breve testimonio de Elba Beatriz Fernández, quien realizó las primeras gestiones por la detención de su hermana, Haydeé Fernández, en marzo del ’76. Relató que en el Juzgado Federal se entrevistó tres veces con Otilio Romano e informó que, el entonces Fiscal, manejaba una lista, la consultó y le dijo que no la tenían detenida. Sin embargo, en una de sus visitas al Juzgado, se enteró de que su hermana fue vista por un preso en el D2, en el momento que le arrancaban una cadenita. Elba, después de presentar un Habeas Corpus por Haydeé, interpeló nuevamente al exjuez procesado, asegurándole: “Mi hermana entró al Palacio Policial el 16 (de marzo) a la tarde” y le transmitió lo acontecido; sin embargo, Romano, solidario con la patota del D2 ignoró el dato, mantuvo la negativa y la derivó al Comando de la VIII Brigada de Ejército.

Bianchi en la sala de tortura

Nilo Lucas Torrejón, detenido en San Rafael el 26 de febrero de 1976, corroboró la participación de Oscar Bianchi en las sesiones de tortura que se realizaban en la penitenciaría provincial. Como lo había hecho en dos oportunidades anteriores, este testigo contó el episodio en el que, mientras era sometido a tormentos, se le cayó la venda que le tapaba los ojos y vio claramente al guardiacárcel Bianchi. Esto ocurrió en la sala de torturas, conocida como La Peluquería, que funcionaba en el penal de calle Boulogne sur Mer.

Nilo Lucas Torrejón
Nilo Lucas Torrejón

Torrejón era militante de la Tendencia Revolucionaria dentro de la Juventud Peronista cuando fue detenido por un operativo conjunto del Ejército y de la Policía. Entre quienes participaron de aquel hecho pudo reconocer, porque era su vecino, al policía Antonio Gallardo, que integraba la banda de música de esa institución de seguridad.
Lo llevaron a instalaciones de Infantería en San Rafael, en donde compartió cautiverio con unas 30 personas. Nilo y sus compañeros de encierro supieron que quien estuvo a cargo de ese centro fue Luis Alberto Stuhldreher, exintendente de San Rafael, preso desde el año pasado cuando la Justicia Federal ordenó su captura y consiguió ubicarlo en una casa de Luján donde estaba prófugo.
En los hechos que involucran a Torrejón, tras permanecer una semana en Infantería, una parte del grupo de detenidos, fue trasladada al D2 de la capital provincial. Cuando llegaron a los calabozos, junto a tres hermanos de apellido Berón, Orlando Flores, Santiago Illa y Ramón Rosales, encontraron que había una mujer cautiva. Torrejón la describió como «una chiquitita, de nombre Adriana, que no sabíamos cómo aguantaba […]. Cada vez volvía peor. Nosotros, para darle un poco de ánimo, le cantábamos algunas canciones», recordó.
Pasó otra semana y el grupo sanrafaelino fue transferido a la penitenciaría. Allí, Torrejón fue llevado tres veces a la tortura y en una de ellas ocurrió el incidente que le permitió advertir la presencia de Bianchi.
Ante una pregunta del fiscal Daniel Rodríguez Infante, Nilo Torrejón señaló que, si bien las golpizas eran comandadas por el Ejército, había “participación del uniforme gris”, en alusión a la vestimenta de los penitenciarios. Identificó además a otros guardias como Bonafede, los Barrios y Linares.
Luego, el testigo hizo una mención especial al desaparecido Santiago Illa, también sanrafaelino. Con profunda emoción relató el día en que a Illa le dijeron que se iba. “Nos dimos un largo abrazo y después resulta que nunca volvimos a verlo. Conversaba mucho conmigo y me decía que extrañaba a su esposa y a sus hijos y las salidas a caminar pisando las hojas”.

Luis Nilo Torrejón fue trasladado en diciembre de 1976 a la Unidad 9 de La Plata, estuvo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (“a mi familia le decían que yo era un tipo peligroso y debía estar encerrado”); después de pasar por la cárcel de Caseros, en 1979, lo llevaron directamente a Ezeiza para tomar un vuelo que lo trasladaría al exilio en Suecia. En 1984 retornó al país.

El exabrupto de Civit

Ariel Civit
Ariel Civit

Ariel Civit, defensor de Oscar Bianchi y Otilio Romano, debió ser reprendido por el presidente del Tribunal, Alejandro Piña, quien señaló “no estar dispuesto a tolerar otra reacción así”. Civit, como en otras oportunidades, hizo varias requisitorias inconducentes a la testigo Elba Fernández; luego lo indagó a Torrejón con la absurda pregunta acerca de si (cuando lo torturaban) había visto a Bianchi vestido con pantalón y saco. Entre el público hubo gestos y expresiones que sacaron de quicio a Civit, quien molesto le gritó a una de las personas asistentes al juicio. Lamentablemente, como su dicción no es clara, no se pudo entender qué reclamaba.

Miret lo mandó preso

Daniel Ignacio Paradiso cerró la audiencia de este lunes con un breve testimonio. Fue

Daniel Ignacio Paradiso
Daniel Ignacio Paradiso

detenido en junio de 1975 en Las Heras; pasó por la comisaría 16º, Contraventores, la penitenciaría provincial y las cárceles nacionales de La Plata, Caseros, Rawson y Devoto. Fue liberado el 11 de agosto de 1983. Contó que le hicieron cuatro Consejos de Guerra y de todos fue absuelto aunque nunca le dieron la libertad. El abogado querellante del MEDH, Pablo Salinas, le mostró su prontuario en el que aparece la firma de Luis Miret ordenando su detención. Quedó así claramente expuesta la posición del exjuez en aquel momento, siendo más papista que el Papa.

Para mañana martes, 29 de julio, están previstos los testimonios de Orlando Flores, Vicente Antolín y, probablemente, Adriana Espínola.

 

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El Colectivo Juicios Mendoza se conformó en 2010 por iniciativa de los Organismos de Derechos Humanos para la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza. Desde ese momento, se dedicó ininterrumpidamente al seguimiento, registro y difusión de los sucesivos procesos judiciales por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.