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AUDIENCIA 55 / REPRESIÓN INDISCRIMINADA

01-12-14 | La represión ilegal, antes y durante la dictadura cívico-militar, no tuvo límites. Arrasó con militantes políticos y sociales y también con quienes fueron ajenos a cualquier tipo de militancia. Así quedó claro con los testimonios de Gabriela Gutiérrez Fernández, amenazada con un revólver cuando tenía 5 años; de Alfredo Daniel Hervida, que no tenía ningún tipo de compromiso político; y de Ana María Montenegro, quien hizo referencia al secuestro de su primo, Roberto Azcárate. También declaró en la fecha, Teresita Isabel Bátiz, exnovia del desaparecido Billy Lee Hunt.

Declara Gabriela Gutiérrez Fernández
Declara Gabriela Gutiérrez Fernández

La niña amenazada

Gabriela Gutiérrez Fernández es hija de Manuel Alberto Gutiérrez y de María Eva Fernández, ambos desaparecidos. Desde Buenos Aires dio su testimonio vía teleconferencia. En 1977 vivían en calle Doctor Moreno, de Las Heras. El 9 de abril de ese año, Gabriela vio por última vez a sus padres: a María Eva, cuando la dejó en casa de un vecino para ir a pagar unos impuestos a la Municipalidad; y a Manuel Alberto, cuando llegó a su casa del trabajo como chofer en la Coca Cola. En ese momento un grupo de personas armadas, tras golpearlo fuertemente, se lo llevó.
Gabriela Gutiérrez tenía 5 años entonces y también fue apuntada por los secuestradores. Uno de ellos la amenazó con un arma para que entregara la llave del domicilio que habitaban. Luego de este episodio la niña quedó a cargo de sus abuelos, en Buenos Aires. Siete años después volvió a Mendoza y fue hasta la casa de la que habían desaparecido sus padres. Allí comprobó que en un árbol de las inmediaciones aún había huellas de balazos y los relacionó con los tiros que ella escuchó el día del secuestro y que pudo averiguar ocurrieron cuando fue acribillado «Carlos», quien vivía con ellos. Se trataría de Juan Manuel Montecino.
La testigo, muy conmovida, relató que sólo supo la verdad de lo sucedido cuando ya tenía 29 años y un tío le aseguró que sus padres habían sido asesinados un mes después del secuestro.

«Culpa» del Centro de Estudiantes

Declara Alfredo Daniel Hervida
Declara Alfredo Daniel Hervida

También por telecoferencia, desde Buenos Aires, dio su testimonio Alfredo Daniel Hervida, quien fue detenido el 17 de diciembre de 1976, en Pedro Molina, Guaymallén, cuando salía de un club en el que practicaba básquetbol. Varias veces aclaró que no tenía militancia ni se relacionaba con algún partido político. En los interrogatorios le reprochaban haber sido parte del Centro de Estudiantes del Colegio Pablo Nogués y le pedían que dijera nombres de sus compañeros.
Alfredo fue llevado, en primera instancia, a la Comisaría 25º de Guaymallén. Allí lo colgaron de un palo lo que le provocó lesiones, de las que aún le quedan secuelas, en la pierna derecha. Luego, fue trasladado al D2 donde también debió soportar apremios, desde shocks eléctricos y golpes hasta amenazas y simulacros de fusilamiento. Recordó como compañeros de cautiverio a Miguel Ángel Rodríguez, Oscar Enrique Krzyzanowski, Ciro Becerra, Norma Arenas y Rosa Gómez.
El siguiente destino de Hervida fue la Unidad Penal de La Plata desde donde lo llevaron a Caseros y allí pudo apelar a la opción «salir del país» yéndose exiliado a Suecia.
Le abrieron una causa en la Justicia Federal y lo condenaron a 2 años y 4 meses de prisión más una multa de $20 mil. Sin embargo, fueron casi 4 los años que estuvo privado de la libertad.
A modo de conclusión dijo Hervida: «A ellos (los torturadores) les molestaba que haya sido de un Centro de Estudiantes”.

Billy, el de la juventud maravillosa

Declara Teresita Isabel Bátiz
Declara Teresita Isabel Bátiz

La ronda de testimonios por teleconferencia desde Buenos Aires la cerró Teresita Isabel Bátiz, quien fue novia de Billy Lee Hunt, músico y estudiante de periodismo, actualmente desaparecido.
La mujer repasó algunos aspectos de la vida de Hunt, quien llegó a vivir a Mendoza cuando tenía 5 años con su mamá y una hermana. Luego, su madre se casó con un mendocino y tuvieron una hija, quien también vivió con ellos.
Teresita describió a Billy como un muchacho «integrante de una juventud maravillosa. Era lindísimo y agradable». En alguna oportunidad, cuando ya sabían que él era vigilado y perseguido, ella intentó convencerlo de que se fuera del país, pero la respuesta fue: «No, me quedo hasta el final de esta lucha».
Se conocieron cuando tenían ambos 16 años. Poco después, Billy comenzó su militancia en la Juventud Peronista. Estudió primero en el Liceo Militar, luego en el Nacional Agustín Álvarez y terminó la Secundaria en el Instituto Sochi. Se enroló en la Escuela Superior de Periodismo y allí tuvo una amplia participación en el Centro de Estudiantes.
La última vez que se vieron (ya no eran novios) fue el 2 de abril de 1977 en casa de un amigo, Rafael Bonino. «Si te dejo de llamar por teléfono, avisá a mi familia y vayan al Consulado», le dijo Billy a Teresita, con quien se contactaba cada 2 ó 3 días. Así ocurrió: él no llamó más y comenzó la búsqueda en la que tuvo amplia participación Evi, la hermana de Hunt. Fueron al Consulado, al Ejército, a la Policía y hasta a la morgue del Hospital Central, pero nada supieron.
En cuanto al departamento de Bonino, en el que se vieron por última vez, supo ella que fue desvalijado por un grupo de tareas.
Teresita también conoció a Gisela Tenembaum, desaparecida en el mismo periodo de abril de 1977 y volvió a hablar de «aquellos jóvenes, que no eran violentos, sino idealistas, buenos amigos, solidarios. Fue una locura lo que pasó. Esto fue peor que el nazismo».

Escuchá la declaración de Teresita Bátiz

 

Subversivo por ser primo de una militante

Ana María Montenegro
Ana María Montenegro

El testimonio de Ana María Montenegro fue muy valioso, no sólo por los datos que aportó, sino por la claridad de sus conceptos. Su participación mucho más amplia en el juicio desarrollado en San Juan, fue incorporada como prueba en este juicio, por lo que esta vez su declaración fue más acotada.
Ana María fue pareja de Daniel Olivencia, desaparecido en la vecina provincia y con quien tuvo su primera hija, Victoria. Los dos fueron militantes de la Juventud Universitaria Peronista y formaron el Movimiento Azul y Blanco que apuntaba a tener amplia participación en los Centros de Estudiantes. Pertenecieron también a Montoneros.
Por razones de seguridad se fueron a San Juan, pero a mediados de 1976 ella retornó a Mendoza con su hija. Desde entonces, cuando la organización en la que militaba ya estaba desmantelada, buscó ocultarse en distintos lugares. Uno de ellos fue el departamento de Guillermo Salatti, con quien después se casó, y tuvieron dos hijos. En ese domicilio hubo un operativo el 21 de marzo de 1977 en el que primero, quisieron obligar al portero a introducir en el lugar, volantes de Montoneros y luego, hicieron una rapiña de la que no se salvaron ni los inodoros, ni las muñecas de Victoria.
Por ese departamento pasó Roberto Azcárate -primo hermano de Ana-, quien no tenía ninguna militancia, pero fue seguido y a pocas cuadras de allí, lo secuestraron para llevarlo al D2 y someterlo a todo tipo de apremios.
«El único acto subversivo de Azcárate fue ser mi primo. Y como él, hubo muchos más que por haber sido conocidos o familiares, sufrieron la represión ilegal. Lamentablemente hubo quienes aceptaron el triste rol de ser los genocidas».
Por su amplio conocimiento sobre los militantes de aquella época y su posterior participación en la búsqueda, Ana María Montenegro pudo reconstruir hechos como el asesinato de Ana María Moral, entregada por el cura de esa parroquia, en la puerta de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, y también recordó a Gisela Tenembaum, Raquel Moretti y Billy Lee Hunt, a quienes, en algún momento, los padres de Montenegro dieron refugio.
La testigo también recordó, antes de terminar, al «famoso señor Fonseca», empleado judicial que aún después de la dictadura atendía a los familiares, y en lugar de tomarles las denuncias, los interrogaba.
Finalmente, ante una inquietud de Juan Day (defensor de Luis Miret) respecto del relato y la carga subjetiva de Montenegro, la testigo, explicó, claramente, que todas las personas son diferentes y cada una tiene su rasgo de subjetividad al reconstruir su pasado. Seguidamente, Ariel Civit, defensor de Otilio Romano y Oscar Bianchi, pretendió que también respondiera si no era subjetivo el dato acerca de que las respuestas a los Habeas Corpus en la Justicia Federal colgaban de un gancho de carnicería. Ante esta requisitoria, el presidente del TOF, Alejandro Piña, intervino directamente, no dando lugar a la pregunta.

Escuchá el testimonio de Ana María Montenegro

Para este martes están previstos, entre otros, los testimonios de Estela Mercedes Alcaraz y Arrigo Bonino.

 

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El Colectivo Juicios Mendoza se conformó en 2010 por iniciativa de los Organismos de Derechos Humanos para la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza. Desde ese momento, se dedicó ininterrumpidamente al seguimiento, registro y difusión de los sucesivos procesos judiciales por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.