13-04-15 | El relato de Aldo Gabriel Patroni referido a su papá, Aldo Enrique Patroni, desaparecido desde el 17 de mayo de 1978, fue la nota destacada de esta audiencia. Seguidamente testimonió, con elogiosos conceptos, quien fuera su esposa, Ilda Ester Díaz. Además, Luis Matías Moretti declaró sobre su detención en la Séptima de Godoy Cruz. Finalmente, comparecieron Daniel Castro y Carlos Sota, amigos del desaparecido Horacio Bisone, cuya causa se analiza en el presente debate.

Padre presente
Aldo Gabriel Patroni declaró ante el tribunal mediante videoconferencia desde Buenos Aires. Hijo de Aldo Enrique, desaparecido desde el 17 de mayo de 1978, recordó a su padre como un hombre alegre, de buen humor, deportista y muy presente en su vida.
Cuando lo vio por última vez, el testigo tenía seis años. La pareja se había separado por razones de seguridad dada la militancia política del hombre. Igualmente, Aldo Gabriel pasaba con su padre todos los fines de semana en casa de su abuela Felisa, en Las Heras.
Asimismo, recordó que trabajaba en la empresa Cimalco, en Godoy Cruz. Era un incansable luchador por los derechos de los trabajadores y pertenecía al ERP, hecho que nunca se le ocultó y del que se siente orgulloso.
El testigo reconstruyó la noche del secuestro de su padre, según el relato de su abuela. En la madrugada, irrumpieron en la casa personas que la maniataron y la pusieron boca abajo en la cama. A la vez, le dijeron a su hijo que tomara los documentos y un abrigo, y se lo llevaron. Luego del secuestro, Felisa presentó un Habeas Corpus en la Justicia Federal y recorrió dependencias policiales y hospitales, buscándolo.
Aldo Gabriel contó que su padre había sido cadete de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante dos años junto a su tío Carlos Alfredo, también militante del ERP y desaparecido en Tucumán en el año 1974.
El joven Patroni es hoy sargento ayudante del Ejército y reside en Buenos Aires desde los 17 años, cuando ingresó a la fuerza. Dijo que los cambios se hacen desde adentro, y que aquellos que deshonraron al Ejército nunca van a poder mentirle a la almohada sobre los crímenes que cometieron. Describió cómo lo marcó haber vivido sin padre, y el saber que quienes lo apartaron de él no tuvieron nunca el valor de decir la verdad.
El proyecto que no pudo ser

Ilda Ester Díaz y Aldo Enrique Patroni se conocieron en 1970 y a los tres meses se casaron. La mujer contó que formaban una pareja convencional, se querían mucho pero decidieron separarse por un tiempo por razones de seguridad. El proyecto era retomar la relación y volver a vivir juntos más adelante.
Ilda contó que su esposo era mecánico, trabajaba en Cimalco, militante peronista (después se enroló en el ERP) y gremialista. Cuando dejaron de convivir Aldo iba todos los viernes a buscar a su hijo Aldo Gabriel con quien pasaba todos los fines de semana. El último día que lo vieron él estaba afiebrado pero igual fue a visitarlos y a mostrarle a su hijo de seis años el asiento de una motito que le estaba armando. Luego, Patroni volvió a la casa de su madre, con quien vivía. Allí, a las 3 de la mañana del 17 de mayo de 1978, fue secuestrado.
Este procedimiento se encuadra en un operativo especial realizado con motivo del Mundial ’78. Mendoza, en tanto sede del campeonato de fútbol, concentraría las miradas de la prensa internacional. A modo de advertencia, entre el 17 y el 28 de mayo de 1978, las fuerzas conjuntas cayeron sobre la “subversión residual” cuyo resultado fue el secuestro y desaparición de 11 personas entre las que se hallaba Aldo Patroni.
El fatal día, una patota derribó la puerta de una patada y en tres minutos se llevaron a Aldo. También robaron los relojes que había en la casa. Antes, su madre había podido observar uniformes del ejército y luego, cuando se desató, encontró pisadas de borceguíes. Todo esto consta en las denuncias formuladas por Felisa Rodríguez de Patroni en las que señaló que la redada la hizo la Fuerza Aérea.
Ilda Díaz también relató que antes del secuestro y cuando todavía vivían juntos, un grupo de civiles irrumpió en el domicilio y se llevó a su marido a la Dirección de Investigaciones de la Policía. Lo tuvieron toda la noche y lo liberaron al mediodía, luego de haberlo golpeado todo el tiempo.
Ante el requerimiento de Pablo Salinas, del MEDH, la mujer se refirió a un Habeas Corpus, presentado por su suegra, con resultados negativos porque fue rechazado por el entonces juez Guillermo Petra Recabarren.
“Quisiera que se haga justicia por Aldo y por todos los desaparecidos. Por eso estoy aquí”, fue la expresión con que cerró emocionada el testimonio.
Las torturas en la Comisaría Séptima y en la Penitenciaría

Por videoconferencia, desde el Consulado General Argentino en Santiago de Chile, prestó declaración Luis Matías Moretti, quien compartió cautiverio y cárcel con Francisco Amaya y Pablo Seydell, tanto en la Comisaría Séptima de Godoy Cruz como en la Penitenciaría Provincial.
Moretti, de nacionalidad chilena, fue aprehendido el 15 de octubre de 1976, cerca de la estación de trenes, cuando había salido a realizar unos trámites. Vendado y atado, lo llevaron primero a Motorizada y después a la Séptima. Allí conoció a Seydell y a Amaya. Los tres sufrieron idéntica suerte y todo tipo de tormentos.
Aunque no logró recordar nombres –los defensores de los expolicías Antonio Garro y José Lorenzo se opusieron a que el fiscal Dante Vega le refrescara la memoria con su declaración ante la CONADEP- Moretti aseguró que toda la dotación de la Séptima estuvo involucrada en el plan represivo. También explicó que en los traslados desde la celda hasta la sala de tortura los secuestrados recibían “un festival de golpes”. Y aseveró que en las sesiones de apremios, el personal de la seccional, por lo menos prestaba asistencia.
Moretti no supo precisar cuántos días estuvo en esa comisaría –cree que fueron 3 ó 4- hasta que lo llevaron a la Penitenciaría, donde continuó el maltrato con torturas. De los penitenciarios sólo recordó los nombres de Zuchetti y Bianchi, de quien dijo no haberlo visto pero sí que era famoso entre los presos políticos por haberle quemado la espalda con un cigarrillo a Guido Actis.
A Moretti le formaron un Consejo de Guerra que lo sentenció a 20 años “por delitos subversivos y por el robo de un banco”. En esa misma causa implicaron a Seydell y a Amaya. Aunque los tres recién se conocieron en cautiverio, les adjudicaron el asalto a una sede del banco Nación de Chacras de Coria. Luis Moretti pasó por distintos penales del país hasta que recuperó la libertad en junio de 1984.
Bisone, un muy buen amigo

Daniel Antonio Castro y Carlos Gustavo Sota fueron amigos de Horacio Bisone, desaparecido desde el 25 de setiembre de 1978. Los dos compartieron con Horacio actividades sociales y comunitarias en la Parroquia San José, de Guaymallén y tienen los mejores recuerdos de él.
Daniel Castro y su primera esposa, Ana Teresa Correa, incluso convivieron un tiempo con el matrimonio Bissone-Estela de Conick. Daniel refirió brevemente las actividades que conocía de Bisone, como su oficio de linotipista, el trabajo en la Bodega Calise, la actividad gremial en el Sindicato Gráfico y la militancia política en Montoneros.

Carlos Sota, por su parte, describió a Bisone como un hombre muy humilde, solidario, histriónico, divertido y un gran contador de cuentos. Y destacó su trabajo asistencial en barrios carenciados como su predisposición para colaborar con el padre Dagoberto Pérez en la Parroquia.
El debate se retomará mañana, martes 14 de abril, a las 9.30 hs.



