“Veinticuatro era de marzo de ese año decimosexto/ cuando veintiún cañonazos/saludan al sol naciendo ( ) así lo quiso la Patria”. (Romance del veinticuatro- A. Capdevila- verso inicial).
El veinticuatro de marzo/fue día de gris comienzo:/las tres estaban sonando cuando en la patria irrumpieron/los sicarios de la muerte, /ruines verdugos del pueblo, /blandiendo puñales de odio y picanas de tormento. /Los aires capitalinos/dejaron ya de ser buenos/y en cada hogar de la patria/ el sol se tiñó de miedo; /los grillos de la esperanza/cautivos enmudecieron/y otros grillos, los del crimen, pronto tomaron sus puestos. Romance del 24 – María Cejas, 22/3/2006 segmento
A los 24 días del mes de Marzo de 1976, siendo las 10 horas 40 minutos, yo el Escribano autorizante a requerimiento de los señores comandantes de las FF.AA. me constituyo en el Comando General del Ejército donde se encuentran presentes el Cdte Gral., Tte. Gral. Don Jorge, el Cdte Gral. Don Emilio y el Cdte Gral. Orlando, y ante mí manifiestan hacerse cargo, jurando por Dios y los Santos Evangelios desempeñar con lealtad y patriotismo, remover de la justicia, designar Presidente. “Se comunica a la población que el país, que las FF.AA. que todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones, reclusión el que difundiera, divulgare o propagara actividades subversivas o de terrorismo. reprimido el que difundiera, divulgare o propagara noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar la actividad de las FF.AA. de seguridad o policiales El que atentare será reprimido con reclusión o muerte propósito y objetivos básicos Restituir los valores esenciales enfatizando el sentido de moralidad, idoneidad y eficiencias- Vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad de ser argentino consolide los valores y aspiraciones culturales del ser argentino. Comunicados y Actas de la Junta Militar, desde el 24 de marzo de 1.976, segmentos
En nombre de la seguridad nacional miles de ciudadanos fueron secuestrados y pasaron a formar parte de una categoría fantasmal: los «desaparecidos”. Desde el momento del secuestro la víctima perdía todos los derechos, se la privaba de toda comunicación con el exterior, se veía sometida a «suplicios infernales» y a sus familiares se les negaba que estuviera encarcelada”. Informe final CONADEP segmento
Una vez más estamos aquí, por la Memoria, la Verdad y la Justicia, a 38 años años del golpe militar, seguimos luchando… Porque los genocidas no han revelado el destino de los compañerxs desaparecixs ni el destino de los niños apropiados, queremos saber dónde están nuestros seres queridos. Reclamamos que la justicia venza las trabas que facilitan la “impunidad cronológica” en la que cobardemente los asesinos de ayer, falsamente se trasvisten en “ancianos seniles, incapacitados y desmemoriados” para evitar su juzgamiento. Nuestros más antiguos nos enseñaron que la celebración de la memoria es también una celebración del mañana. Ellos nos dijeron que la memoria no es un voltear la cara y el corazón al pasado, no es un recuerdo estéril que habla risas o lágrimas. La memoria, nos dijeron, es una de las siete guías que el corazón humano tiene para andar sus pasos. Las otras seis son la verdad, la vergüenza, la consecuencia, la honestidad, el respeto a uno mismo y al otro, y el amor. Por eso, dicen, la memoria apunta siempre al mañana y esa paradoja es la que permite que en ese mañana no se repitan las pesadillas, y que las alegrías, que también las hay en el inventario de la memoria colectiva, sean nuevas. ‘Decimos Nunca Más. Ni un paso atrás. Compañeros y compañeras detenidos y detenidas desaparecidos, presentes ahora y siempre. Palabras alusivas-24 de marzo 2014- Agrup. DDHH Mendoza- segmento
…A los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos. Nuestra Comisión no fue instituida para juzgar, pues para eso están los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje.
Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado las enseñanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos, en su mayoría inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque éstos presentaban batalla y morían en el enfrentamiento o se suicidaban antes de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores. Desde el momento del secuestro, la víctima perdía todos los derechos; privada de toda comunicación con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino mediato o inmediato, susceptible de ser arrojada al río o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas; seres que sin embargo no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatura humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita vergüenza por la violación en público; seres no sólo poseídos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quizás por eso mismo, guardando en algún rincón de su alma alguna descabellada esperanza.
Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado. Informe final CONADEP, setiembre de 1984
Siempre me pregunté por qué el golpe del ’76 se inició el mismo día del inicio de las sesiones del Congreso de Tucumán, Ciento sesenta años después, las palabras elegidas por los dictadores se me han borrado, hoy 25 de marzo de 2014, 38 años después. Cuando llego a Tribunales Provinciales están leyendo. Me siento y comienzo a anotar. Empiezan a aparecer nombres y circunstancias del horror, pero son tantos… son tantos que hay urgencia de las fiscalías y querella por comenzar con el juicio en sí que no puedo alcanzar a cubrir la totalidad de lo que se dice apenas una que otra palabra. Me empeño en anotar, en registrar, pero son tantos…
… su pequeña beba, y el padre golpeado, desnudado, la picana, almohada en la cara para silenciar gritos, testigo de pirámide humana que mata por asfixia, Florencia estudiante de abogacía, son peligrosos, muy peligrosos. Suegra, son peligrosos, muy peligrosos auto blanco, civiles, armados, adentro del auto, habeas corpus, su novio 24 años, a consejo de guerra, juez pregunta, fuimos nosotros dice el Comandante militar, otro nombre, otro auto, al piso ¡firmá que sos culpable! ponete acá sobre la madera, si no cuando te den picana te quebrarán los huesos, 3 horas de picana, al D2, sin vendas, 4 días incomunicada, Alicia, esposada, al piso del auto, amenazas, golpes, otro nombre Eugenia, abogada, habeas corpus, son peligrosos, muy peligrosos, civiles, armas largas, auto negro, al subsuelo del D2, desnudo, golpes estómago, cheques, interrogatorio, picana, de esta no te salvás aunque seas asesora del gobierno, aumenta potencia de la picana, el “Porteño” especialista en tortura, nuevo traslado, penitenciaría, Naman García el carcelero mayor, otro nombre, otro día Saúl, otro apellido Hanono, 20 años, Ponce, 23 años, reparten panfletos pidiendo libertades, son peligrosos, muy peligrosos Chacras de Coria, policías, armas, al piso del auto, al baúl del auto, al D2 golpes, de los pelos arrastrado, sin comer ni beber, otro apellido, Azcárate, interrogatorio, tortura, otro día, otro lugar, Guillermo, esposo de Ana María, su casa revisada, destrozada, robados sus muebles y cuadros, utensilios de cocina, artefactos del baño, libros, más de cien, y hasta la muñeca de juego de la hija, son peligrosos, muy peligrosos otro nombre Carlos, otra hora las 22, 2 policías, el auto un jeep, un sumario de prevención ¿Panfletos? ¿Fue por los panfletos del ERP o del PRT? Los panfletos son peligrosos, muy peligrosos los fiscales o querellas leen tan rápido, la voz no es tan fuerte, se me pierden nombres, datos, sé que están ahí escritos ya asentados, pero yo quiero escuchar, saber con precisión de qué fueron acusados, qué fue lo que les pasó, mientras miro a los que físicamente están aquí, acusados, se ven tan viejos, tan arrugados, con tanto pelo canoso en sus cabezas… unos son ex jueces o fiscales, otros ex policía o militares o agentes penitenciarios, de miradas intranquilas, de oídos atentos o desinteresados a lo que dice la querella o los fiscales que los acusan. Me pregunto quién de ellos será “El “Porteño””? no puedo escuchar todo, me cambio de lugar ahora sí estoy más cerca, ahí a medio metro de la voz que lee y acusa, rodeado por ex esposas o esposos, ex madres o padres, ex hijos o hijas… no, no, no, no son ex de nada, son los que tuvieron esposa o esposo, padre o madre, o compañero de estudios, o sobrevivientes del horror, los que escuchan conmigo, las que escuchan conmigo. Se lee muy rápido, se lee tanto, son tantos los nombres…Nélida Virginia tiene 30 años, fue celadora en la penitenciaría, vio cosas, no quiso ver más, tuvo miedo de lo que veía, era tan brutal lo que sus ojos miraron que abandonó el trabajo, igual la fueron a buscar a la casa de su madre, allanada por civiles, armas, auto celeste, al interrogatorio, a la tortura, la picana, y un rostro masculino coronado por un mechón blanco ¡MIRAME, MIRAME BIEN! ¿Cómo mirar al rostro que tortura? ¿Cuánta valentía hay que tener para mirar al rostro del que tortura? Cuánta valentía tiene el torturador que tortura a esa mujer indefensa de todo, menos de su dignidad, otro nombre, otra madre que llega a preguntar y la respuesta: su hija es una perra, no pregunte más, mañana la podrá ver, dónde está, allá a 40 metros ¿acaso no la reconoce? No, está tan desfigurada por los golpes y la picana, y el abuso sexual, palabra encubierta para no decir salvajemente violada; otra causa, otro nombre, Torrejón, 24 años, milita en la JUP en San Rafael, trabaja en la dirección de Construcciones, peligroso, muy peligroso, otra circunstancia, la misma finalidad, él duerme, llegan 20 militares armados, llega una capucha, al camión, al calabozo, a la tortura, siguen los nombres, siguen las causas, es tan rápida la lectura, tan inaudible la voz que acusa a los acusados, o es que son tantos las víctimas que no alcanzo a registrar, es que se acaba la tinta de la birome, ese invento argentino, como la picana… Illia, apellido de presidente constitucional, pero no es presidente de nada, si apenas tiene 23 años, es sólo periodista de un desconocido diario que ya no está, el Comercio, Illia el periodista golpeado y torturado, muerto, asesinado, por eso el habeas corpus no pudo salvar ni siquiera su cuerpo. Hay otro nombre, de otro país nacido, es chileno, en su casa, a dos cuadras, entregate huevón o sos boleta dicen las armas largas, a la camioneta, al piso, tapalo con la campera, patadas, algún habeas corpus que detenga la paliza, no ha lugar, y otra vez el “Porteño”, el torturador profesional al que pocos le han visto la cara, pero su voz y su sed de Sade se multiplican en cada uno de los relatos que acusan…Dejo de escribir. Me pregunto ¿de dónde es el “Porteño”? ¿Dónde está el “Porteño”? ¿Cómo se llama el “Porteño”? ¿Qué nombre y apellido reales esconde el apodo de El “Porteño”?. ¿Quién lo mandó torturar con tanto sadismo, con tanta efectividad? Me lo imagino explicando que El “Porteño” no disfruta con la tortura, él es un profesional, sólo busca que los terroristas, los subversivos, los combatientes de la guerra sucia de la cual él es un soldado renombrado confiesen, que firmen el acta, que se declaren culpables, que entreguen nombres, la virginidad, la vagina o el ano, a su majestad la picana. Es mi trabajo, aclara, nada personal, aclara. La víctima, el torturado, el violado, el asesinado, los familiares del desaparecido, del nunca más visto, reclaman por justicia, por verdad, por memoria. El “Porteño” no disfruta con la tortura, él es un profesional, sólo busca que confiesen, que firmen el acta que se declaren culpables, que entreguen nombres, la virginidad, la vagina o el ano, a su majestad la picana, es mi trabajo, soy un profesional. Es mi trabajo, aclara, nada personal. La víctima, la torturada, la violada, los familiares de la asesinada, la desaparecida, la nunca más vista, reclaman por justicia, por verdad, por memoria, que aparezca el “Porteño”, junto a estos acusados que hoy están aquí sentados, o allá por teleconferencia presenciando, los hasta hoy encontrados, ex jueces, policías, militares o agentes penitenciarios. Pienso en aquellas carteles del Lejano Oeste, el país del origen de la Doctrina de Seguridad nacional, los que formaron a civiles, militares policías o agentes penitenciarios que, bajo el pretexto de los altos “valores” de la “democracia”, que tiene una gigantesca estatua de la libertad en sus costas, ese país que toleró fomentó y apañó la dictadura más feroz, enseñando la manera más eficaz de torturar. Se busca, vivo o muerto, decían aquellos carteles del Wild Wild West, en The United States. Aquí, en Mendoza, a miles y miles de kilómetros, no hay un cartel que diga «reward» ni buscado, pero se los busca, y algún día se habrá de encontrar. Un torturador, profesional de la pica
na, seguramente hoy de más o menos sesenta años de edad. Debe tener familia, padres seguro que tuvo, hijos o hijas, no se sabe, pero si los hubiera tenido, si los hijos le preguntaran Papá, de qué trabajaste vos allá por los ’76, seguramente, que él no les dirá de qué trabajaba, que fue un profesional, o en todo caso, que él iba a misa, católico, apostólico, romano, símbolo de la cristiandad contra los subversivos ateos, que si algún pecado tuvo que declarar, ya lo confesó. Yo te recibo la confesión, dijo él, o dijo ella, pero no me picaniés más. Y seguramente sin en algún momento la conciencia y la fe de su misión lo llevó realmente a confesarse con otro confesor, uno que también estuvo por ahí asistiendo cristianamente a los torturados y violados, asesinados y desaparecidos, el sacerdote lo habrá mandado allá contra el altar, donde está el Cristo crucificado, a rezar para lavar tus pecados: 3 Avemarías, 30 Padrenuestros, 300 Salves y 3.000… No padre, dirá el “Porteño”, militar, o religioso, civil, policía o penitenciario, tampoco fueron tantos, apenas unos doscientos. Los desaparecidos, sí. ¿Y los torturados, no fueron más de…?. Esos mienten, como todos los subversivos.



