AUDIENCIA 31 / EL LICEO MILITAR EN EL FOCO

06-08-14 | En la fecha se escuchó el preciso y lúcido testimonio de Reynaldo Puebla, quien aportó datos sobre un lugar de torturas ubicado en los predios del Ejército que se encuentran sobre la Avda. Boulogne Sur Mer. El sitio era próximo a la cárcel. El testigo presume que era el Liceo Militar.

Reynaldo Puebla ingresa a la sala (Foto gentileza de Guadalupe Pregal
Reynaldo Puebla ingresa a la sala (Foto gentileza de Guadalupe Pregal)

Reynaldo Puebla dirigía el elenco de teatro y era funcionario de la Municipalidad de Luján de Cuyo cuando fue secuestrado, en una parada de ómnibus, el 27 de marzo de 1976. El periplo, para él, comenzó en la comisaría de Luján. De allí fue trasladado al Liceo Gral. Espejo y alojado en una de las seis celdas que alcanzó a ver; frente a él estaba Elio Verdejo. Unos días después le hicieron firmar la libertad. Sin embargo, antes de recuperarla, fue secuestrado y destinado al D2. En ese Centro Clandestino fue sometido a los mismos y permanentes tormentos ya descriptos por otras y otros testigos. El 22 de abril fue trasladado a la penitenciaría de Mendoza.
De su permanencia en la cárcel relató circunstancias comunes a las sufridas por el conjunto de los presos varones y puso de relieve la golpiza del 24 de julio de 1976 con los detalles ya conocidos, pero con el agregado de haber visto a personal de la Fuerza Aérea y de civil entre los uniformados que irrumpieron esa mañana en el penal. También ratificó una declaración realizada en la etapa de instrucción en la que identificó a Bianchi entre los guardiacárceles. Agregó que ese personal era el encargado de llevarlos hasta la “zona de administración” del penal donde él, también, fue tres veces vendado e interrogado con golpes en la espalda y en los oídos. Recordó el nombre de unos pocos compañeros con los que compartió encierro en el pabellón 11, entre ellos, a Santiago Illa.
El testigo fue parte del nutrido grupo de presos políticos trasladado el 26 de septiembre con destino a la U9 de La Plata, en un Hércules del Ejército. Resaltó el carácter vejatorio de los tratados dentro del avión y en el penal platense.
Reynaldo Puebla recuperó la libertad el 28 de agosto de 1978 y regresó a Luján de Cuyo pero sin sus documentos; debido a amenazas de muerte decidió exiliarse en Brasil, donde reside actualmente.

El dato clave: la sirena de la cárcel

La detención de Puebla tuvo una particularidad. El 7 de septiembre del ’76 fue retirado de la cárcel por personal del ejército; después de cambiar de vehículos y dar vueltas fue alojado en un galpón, bastante derruido con “olor a aceite quemado… a taller mecánico”-dijo, desde donde pudo ver soldados haciendo entrenamiento físico, a más de 100 metros. Según el testigo presume se trataba de una dependencia del Liceo Militar, porque desde allí podía escuchar la sirena de la cárcel, utilizada para marcar el cambio de guardia; ambos edificios son lindantes. Fue “más terrible que el D2”, afirmó Puebla. Colgado de las muñecas fue golpeado, picaneado con el sapito, con la mano en contacto con el agua para que saltara y otras atrocidades. Hasta fue objeto de una clase práctica en la que un militar demostraba cómo se torturaba en Tucumán. Luego, aislado, sometido al silencio durante días. Antes de ser trasladado a la cárcel de La Plata tuvo contacto con su novia Liliana Buttini, a la que habían detenido junto a él, y aportó, que el entonces teniente del Ejército, Dardo Migno, le tomó sus datos personales antes de entregarlo. Desde ese lugar pasó a los camiones que trasladaron al conjunto de los presos hacia el avión que los llevó a La Plata.

Pablo Salinas interroga a Reynaldo Puebla
Pablo Salinas interroga a Reynaldo Puebla

Las preguntas realizadas por el querellante Pablo Salinas, permitieron vincular el episodio sufrido por Puebla con lo acaecido con Santiago Illa, trasladado también, de la cárcel al Liceo, lugar en que desapareció. Puebla recordó que, en aquellos momentos, temía correr igual suerte que su compañero de cautiverio. Además destacó que quienes lo interrogaban en el predio del Ejército eran personas notoriamente distintas de las del D2.

El exabrupto de Romano

Los cargos contra Puebla, perteneciente a la Juventud Peronista, estaban encuadrados en la Ley 20840, en manos de la Justicia Federal. El fiscal Vega le preguntó por la actuación de los magistrados responsables. Al respecto respondió no conocer el nombre del juez de la causa ni haber recibido ningún defensor oficial. Solamente rememoró la visita del juez (Guillermo Petra), un año después de ser detenido, a quien le reprochó la falta de atención por parte de la Justicia, “así están las cosas” fue su única respuesta.
En la fecha, la nota la dio el entonces fiscal de la causa, con un exabrupto que mereció una llamada de atención por parte del Presidente del Tribunal. Otilio Romano se autoaplaudió e hizo una exclamación y balbuceó cuando Dante Vega mencionó que había pedido el sobreseimiento del detenido. Reacción incomprensible para el público presente.
Finalmente, ante una intervención del Juez Fourcade, Puebla vinculó la embestida sufrida por los militantes políticos y los artistas que se mostraban “antiimperialistas”. Evocó a Raquel Herrera, asesinada, y a los desaparecidos Osvaldo Zuin y Rubén Bravo, artistas, para quienes tuvo un recuerdo especial.

Escuchá la declaración

Las próximas audiencias son el 11 y 12 de agosto. El lunes testimoniarán Elio Verdejo y Adriana Espínola.

 

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El Colectivo Juicios Mendoza se conformó en 2010 por iniciativa de los Organismos de Derechos Humanos para la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza. Desde ese momento, se dedicó ininterrumpidamente al seguimiento, registro y difusión de los sucesivos procesos judiciales por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.