16-03-15 | Quienes participaron de la apropiación de Celina Rebeca Manrique Terrera evidentemente conocían todo sobre la niña, hija del matrimonio desaparecido formado por Laura Terrera y Alfredo Manrique. Una clara prueba de que estaban todos involucrados, incluidos los padres apropiadores, es que a la nena la llamaron Silvina, que rima con Celina, con la intención de que ella, de tan solo 8 meses, no notara demasiado la diferencia al ser nombrada. Así lo entendieron sus tíos, Raúl Alberto y María Mercedes Terrera, quienes testimoniaron este lunes. También declaró la propia Celina. Se investigan dos hechos: la desaparición de Laura Terrera y Alfredo Manrique y la apropiación de la menor. Están imputados el exmilitar Paulino Furió y el exjuez Otilio Romano.
La lucha de los Terrera
Los testimonios de Raúl Alberto Manrique y María Mercedes Terrera fueron coincidentes. Describieron a su hermana Laura Noemí como una excelente estudiante que se recibió de maestra con los mejores promedios. También destacaron su militancia social, ayudando a gente humilde de Lavalle y el barrio San Martín. La misma tarea desarrollaba el esposo de Laura, Alfredo Manrique, estudiante de Ciencias Económicas, quien la conoció por ser vecinos.
Del joven matrimonio (ella tenía 21 años y él 33) nació en noviembre de 1976, Celina Rebeca. Se fueron a vivir a una casa, en Godoy Cruz, que estaba dividida. En una parte residían un abuelo y un tío de los Terrera. En alguna oportunidad dejaron ese inmueble, seguramente porque eran perseguidos o vigilados, pero volvieron.
Los dos trabajaban y en 1977, aprovechando el feriado provincial del Patrono Santiago, viajaron a San Juan, de donde era oriundo Manrique, a visitar a sus familiares. Fue el 25 de julio. A la noche de ese día retornaron a Mendoza y fue la última vez que los vieron. Por haber entrevistado al chofer del colectivo en el que volvieron desde San Juan, los familiares saben que, por lo menos, a la terminal de ómnibus, llegaron.
Al cabo de tres días sin tener noticias, comenzó la búsqueda, sobre todo por parte de María Mercedes ya que Raúl vivía en Comodoro Rivadavia. El Palacio Policial, la Jefatura de Policía (allí el comisario Oyarzábal negó tener noticias ni posibilidades de investigar), la iglesia, la Casa Cuna, la facultad en la que estudiaba Alfredo y hasta la Justicia, con la presentación de una Habeas Corpus fueron algunos de los lugares por los que la familia siguió el derrotero en busca de algún dato. Al ir a retirar la respuesta al HC, un juez le dijo a la mamá de Laura: “Vayan a preguntarle a Firmenich”.
Mientras tanto, la casa en la que vivía la pareja con su niña fue saqueada por policías, de acuerdo a lo que les contó, muy asustado, el abuelo que vivía con ellos.
La búsqueda de la familia continuó en el MEDH, del que Raúl Terrera se declaró un “socio vitalicio” hasta que en 2007 fue lograda la restitución de la identidad de Celina. Su tía María Mercedes dijo al finalizar el testimonio de hoy: “Nunca bajé los brazos y soy feliz desde que supe que ella vive”.
Celina, muy conmovida
Celina Rebeca Manrique contó que nunca sospechó que no era hija biológica del matrimonio Guiraldez-Sánchez. Por eso fue todo un acontecimiento cuando, en 2007, su prima Sandra Videla organizó un encuentro en su trabajo con la finalidad de informarle los resultados de una investigación que revelaba la verdad sobre su historia: su padre y su madre eran desaparecidos. En ese momento le mostró unas fotos reveladoras obtenidas de internet.
Mareada y descompuesta por el golpe emocional, Celina contó que aquel día de 2007 fue al encuentro de su “madre de crianza”, tal como ella se refiere actualmente hacia su apropiadora, Isabel Sánchez, para pedirle la verdad sobre su identidad: “En un primer momento me negó todo, me acosté muy mal, pero cuando me levanté me lo reconoció”, expresó con dolor. Sin embargo, dejó en claro que no le fue contada toda la verdad, ya que simplemente su madre ilegítima evocó la imagen trillada de una noche muy fría de julio de 1977 donde sintió llorar un bebé, salió y encontró un cochecito abandonado en el que estaba ella. Sobre por qué nunca denunció el hecho, Sánchez le explicó a Celina que fue por temor a todo lo que pasaba.
En cuanto al padre apropiador, de apellido Guiraldez, falleció en 1983. Fue empleado de Agua y Energía y –coincidieron los tíos de Celina- frecuentaba un bar de la zona en que trabajaba en el que se reunía con policías y otros integrantes de fuerzas de seguridad.
Celina Manrique Terrera mantiene contactos con su familia biológica aunque conoce muy poco de lo que pasó con sus padres. “Nadie me comenta nada porque creen que me hace mal y tampoco yo he preguntado”, cerró. La joven es docente, como fue su mamá.
Para este martes están previstos los testimonios de Josefina de Terrera y Sandra y Adriana Videla Sánchez, primas de Celina.



