04-05-15 | Los cuatro testimonios de esta jornada coincidieron en reflejar la escasa, nula o esquiva respuesta de la Justicia Federal frente a denuncias o presentaciones de familiares de exdetenidos y desaparecidos. Comparecieron Emma Mercedes Granich (hermana de Héctor Pablo Granic, desaparecido, anotado en el Registro Civil sin la h final), Irma Isabel Morales (esposa del exdetenido Pedro Giuliani), Elbio Villafañe (cuñado de Lidia De Marinis, desaparecida) y María Florencia Santamaría (exdetenida y hermana de Blanca Graciela Santamaría, desaparecida).

El largo peregrinaje de los Granich
Emma Mercedes Granich, la mayor de seis hermanos, dio precisiones acerca de las acciones que ella y su familia hicieron ante la justicia para conocer el paradero de su hermano menor, Héctor Pablo Granic, desaparecido desde el 14 de mayo de 1976.
Emma no vivía con su madre y sus hermanos cuando Héctor fue secuestrado. Se enteró de lo sucedido al día siguiente, e inmediatamente fue con su hermana Mirta, presente al momento del secuestro, a presentar la denuncia en la Comisaría Séptima de Godoy Cruz. Allí les dijeron que fuera al Comando, donde las hicieron volver al día siguiente por la noche, porque era el horario en el que llegaban las listas. Esto se los había dicho el sargento Cardozo, pero quien atendió a Emma una noche fue el entonces coronel Furió, quien le aseguró que su hermano se encontraba en el Liceo militar. Allí les confirmaron que Héctor había estado en el lugar, pero había sido trasladado al 8vo. Batallón de Comunicaciones.
En esa dependencia encontraron muchas personas en su misma situación, entre ellas a los familiares de los hermanos Talquenca. En un principio les recibieron un bolso con algunas pertenencias que llevaba para su hermano, pero luego de esperar un rato se lo devolvieron y le dijeron que había habido una equivocación, ya que Héctor no se encontraba allí.
La familia presentó Habeas Corpus en tres ocasiones, dos hechos por Emma y uno por su madre, de los que no recibió respuesta alguna salvo el reclamo del pago de las costas del trámite.
Granich relató también que ante el comentario de un cadete de policía de la familia, que dijo que había detenidos en el D2 cuyos gritos se escuchaban por las noches, se acercó un día por la parte de atrás para intentar oír a su hermano. Allí fue interceptada por personal policial, que la llevó al interior del lugar, la amenazó y le dio la orden de no volver. En ese incidente vio a una persona vestida como médico que salió apurada y enojada del lugar, con el delantal manchado de sangre.
Emma afirmó también, que por esa época, le fue imposible conseguir un abogado que la asesorara, y la única ayuda que recibió fue la del secretario de uno de ellos, que la guió para redactar un Habeas Corpus. Además, recordó al amigo de Hector Granic que había sido secuestrado junto a él, y que supo tiempo después que se trataba de Edmundo Samuel Beliveau y no Pedro Quinteros, como figuraba en las actuaciones policiales.
El derrotero de los Granich, o Granic, continuó por distintas dependencias policiales, del Ejército y judicial, sin obtener más que respuestas negativas. Emma recordó el maltrato en el Juzgado Federal, al que siempre le impedían el ingreso y ante una pregunta de Diego Lavado, del MEDH, sobre si conocía a Luis Miret y Otilio Romano –juez y fiscal en la causa de su hermano- respondió que no y que jamás fue citada ella ni nadie de su familia.
Detenido por peronista

Irma Isabel Morales es la esposa de Pedro Giuliani, quien fue secuestrado el 5 de mayo de 1976 y permaneció en el D2 más de 100 días. Severas consecuencias físicas le causaron las torturas sufridas en cautiverio, de las que nunca pudo reponerse. Pedro trabajaba en la Dirección de Escuelas cuando fue detenido y la única explicación que le dieron a él y a su familia es que lo aprehendieron por ser peronista.
En los calabozos del Palacio Policial, ella nunca pudo verlo, aunque le arrimaba cigarrillos y meriendas. Cuando recuperó la libertad, en agosto de ese año, estaba delgado y en muy mal estado. Nunca les informaron ni supieron que hubiese una causa judicial pero hace poco, cuando le entregaron documentación de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia, se enteraron de que estuvo a disposición del PEN.
Cuatro Habeas Corpus rechazados

Elbio Villafañe es cuñado de Lidia De Marinis, desaparecida desde el 3 de junio de 1976. Su testimonio fue coincidente con el que dio la semana pasada, su esposa Dora De Marinis, hermana de Lidia.
Elbio, quien acompañó a los De Marinis en las distintas gestiones para dar con el paradero de la joven Lidia, recordó perfectamente que el primer Habeas Corpus fue rechazado por Luis Miret y el segundo, por Gabriel Guzzo. Ambas presentaciones fueron redactadas por Villafañe, con la ayuda del abogado Dimas Agüero, quien después no quiso recibirlos más. Otros dos Habeas Corpus, presentados posteriormente por los padres de Lidia, también fueron rechazados.
El testigo, ingeniero, reiteró lo que dijo en una declaración anterior sobre un episodio en el que el exjefe policial Carlos Marcos, para quien estaba haciendo un trabajo particular, en el año ’79, lo llevó al D2 y le mostró el prontuario de Lila (así le decían a Lidia) en el que en la última página aparecía una X. Tras ello le dijo: “No la busquen más”.
Villafañe recordó, además, que ya en los años 2005 y 2007 intentaron entrevistarse con el juez Miret y que en ocasión de una marcha de los Organismos de DDHH, con su suegra Isabel Figueroa de De Marinis y dos personas más fueron informados de que “Miret no recibe a nadie si no es con audiencia previa”. Lo mismo ocurrió con una jueza de la que no pudo precisar el nombre. La finalidad era reclamarles celeridad en la realización de los juicios que se llevan adelante ahora.
De la Justicia Federal a la cárcel

María Florencia Santamaría fue secuestrada el 30 de abril de 1975. Uniformados del Ejército y la Policía la hicieron bajar de un colectivo, junto a otro pasajero, Néstor Ortiz. A los dos los trasladaron a la Comisaría 16 de Las Heras. Allí, ambos fueron torturados por personal de esa Seccional.
El 9 de mayo fueron llevados al Juzgado Federal. María iba en pésimas condiciones, lastimada y casi no podía caminar por las lesiones causadas por la picana. Años después le mostraron una foto tomada en la comisaría lasherina y no se reconoció por lo demacrada que estaba. En ese estado la recibió Luis Miret y también había otra persona que por la descripción física se trataría de Otilio Romano. Santamaría, militante del PRT se abstuvo de declarar. La derivaron a la Penitenciaría y luego a Villa Devoto. Recuperó la libertad en junio de 1982. Fue estando presa cuando se enteró del secuestro y desaparición de su hermana, Blanca Graciela, ocurrida el 15 de mayo de 1976. María Florencia supo de las gestiones hechas por sus padres para dar con Blanca y también del Habeas Corpus rechazado por Miret.



