AUDIENCIA 48 / TRIPLE DETENCIÓN EN CUYO

03-09-2025 | Declaró Guillermo Rave, militante peronista detenido tres veces entre 1974 y 1975. La última vez estuvo ocho años en prisión, en cárceles de distintas provincias. La próxima audiencia es el 12 de septiembre a las 9:00.

El único testigo de la jornada declaró por videoconferencia desde La Plata. Si bien ha participado en juicios en otras jurisdicciones, es la primera vez que participa de un proceso por delitos de lesa humanidad en Mendoza. Se trata de Guillermo Rave.

Oriundo de La Plata, había sido enviado a Mendoza por Montoneros, la organización en la que militaba, en octubre de 1974. Fue detenido un mes después, antes del 17 de noviembre, con una compañera y dos compañeros más —uno de apellido Moyano y otro que apodaban “Pajarito”—. Rave era el responsable del grupo y estaban elaborando un documento para manifestarse contra la presidenta, María Estela Martínez de Perón, reunidos en un predio al aire libre en el que solían hacer prácticas de tiro, un lugar desértico al noroeste de la ciudad al que llegaban en quince minutos, recordó. Los detuvo un auto civil de la policía provincial, que hacía prácticas de tiro en el mismo lugar. 

Por videconferencia desde La Plata, declaró Guillermo Rave

Durante esa detención, en alguna dependencia “vieja” de la Policía de Mendoza, recibieron aprietos verbales, no tortura. Le preguntaron por su domicilio y dijo que vivía con el cura “Macuca” Llorens en el barrio San Martín, porque sabía que no podían allanar la iglesia. Uno de los integrantes del grupo dio la dirección de su casa, donde había un escondite con un depósito de armas de Montoneros. Cuando la policía lo encontró, pasó de causa secundaria a compleja. Quedaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y la mayor acusación fue para el dueño de la casa. El resto fue acusado por su militancia en la Juventud Peronista y trasladado a la Penitenciaría.

Uno de los compañeros de causa era pariente de Moyano Llerena, quien fue ministro de Economía de Onganía, y fue el primero en ser liberado desde la prisión. Dado que al salir del edificio lo detuvo la Policía Federal y quedó a disposición de la Justicia Federal, Rave temió que le pasara lo mismo y le pidió a su abogado que no moviera la causa hasta la época navideña, porque pensó que iba a tener más margen para evitar ser capturado. Al recuperar la libertad tras ser absuelto, se pegó a otros presos comunes para pasar desapercibido y así logró escapar de la Policía Federal, que estaba esperando en frente. El testigo aseguró que, después de eso, la Federal empezó a entrar con el auto a la penitenciaría y detenía desde adentro. Era la peor señal: “la Federal entraba y hacía desaparecer a todo lo que iba a buscar”, recordó. 

Segunda detención 

A Guillermo Rave lo volvieron a detener alrededor del 4 de abril de 1975, previo a un acto por el aniversario del Mendozazo en el centro de la ciudad. En esa ocasión, él tenía los materiales con los cuales armar una bomba de panfletos para un acto relámpago. En una razzia, el Ejército y la Policía se llevaron a cientos de personas que consideraban sospechosas. 

A un compañero y a él los separaron y los llevaron al subsuelo del “nuevo edificio” de la Policía de Mendoza, recordó, donde había celdas. Los encapucharon, los golpearon y los torturaron salvajemente. Nunca les dieron de comer. Entendió que no se trataba de una detención, sino de un secuestro. 

Posteriormente los llevaron a una comisaría aislada, en el sur de Mendoza, donde recuerda haber pasado mucho frío. Casi dos semanas después del secuestro los trasladaron a San Luis y los soltaron, no sin antes amenazarlos de muerte. Fue alrededor del 19 de abril. Guillermo se subió a un camión y se volvió a Mendoza. No había policía caminera y logró entrar. Rave declaró que, en ese momento, el cinturón no le servía de nada y se hacía un nudo en el pantalón para que no se le cayera, por el hambre que había pasado. También “estaba negro de los golpes”. 

En Mendoza se dirigió a la casa de un compañero y se puso en contacto con Montoneros. Además, quiso denunciar lo que le habían hecho. Le prestaron un local radical para exponer públicamente el secuestro y las torturas. Pero luego de dos atentados que salieron en los diarios, decidió irse a San Juan. “Le pusieron una bomba al juez que me largó, le ponen una bomba a los radicales que me brindaron el local para hacer la denuncia. A mí me agarraban y me cortaban en pedacitos”, aseguró. 

Tercera detención e itinerario carcelario 

En San Juan lo detuvieron nuevamente cuando se unificaron los servicios de inteligencia a partir de los decretos de aniquilamiento firmados por Ítalo Lúder, en octubre de 1975. El testigo cree que sobrevivió porque una semana antes habían robado armas de un destacamento de San Juan y, tras un allanamiento, la detención del grupo responsable, entre quienes estaba el propio Rave, salió en los diarios. Su causa siempre fue pública y su condena a trece años de prisión, también. Estuvo inicialmente preso en la cárcel de esa provincia y luego fue trasladaron por muchas otros establecimientos del país: Mendoza, La Plata, Sierra Chica, Rawson, Caseros, Río Negro. Lo liberaron cuando cumplió dos tercios de la pena, ocho años después. Nunca volvió a vivir en Mendoza.

Por último, la fiscalía preguntó al testigo si recordaba los nombres de Juan Luis Moyano Walker, Ángela Pastora Vélez, Vicente Jorge Petrizzani, Juan Carlos Zárate y Trinidad Corvalán de Zárate. Rave no pudo precisar si se trataba de las personas con las que fue detenido, pero aventuró que Juan Luis Moyano Walker podría ser el pariente del ministro de Economía mencionado. 

La próxima audiencia será el viernes 12 de septiembre a las 9:00.

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El Colectivo Juicios Mendoza se conformó en 2010 por iniciativa de los Organismos de Derechos Humanos para la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza. Desde ese momento, se dedicó ininterrumpidamente al seguimiento, registro y difusión de los sucesivos procesos judiciales por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.