AUDIENCIA 75 / El PAPEL DEL D2 EN EL OPERATIVO CONTRA LA JUVENTUD GUEVARISTA 

27-08-2026 | El fiscal Daniel Rodríguez Infante alegó por múltiples secuestros de militantes del PRT-ERP ocurridos en mayo de 1976. De 21 víctimas, nueve continúan desaparecidas. El D2 intervino en sus dos facetas: como centro clandestino de detención (CCD) y como organismo de inteligencia que participó en los operativos desplegados entre el 12 y el 20 de ese mes en distintos puntos del Gran Mendoza. La próxima audiencia será el 28 de agosto a las 9:30. 

Durante la jornada, la fiscalía se abocó a la reconstrucción del operativo que tuvo como objetivo la detención de militantes de la Juventud Guevarista, frente juvenil del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). Los casos fueron investigados en juicios previos: primero de forma aislada, en el tercer y cuarto juicio de nuestra provincial, y posteriormente de forma integral en el sexto y el noveno juicio. En consecuencia, ya hay sentencias firmes sobre los delitos cometidos contra la totalidad de las víctimas. En esta ocasión, el Ministerio Público Fiscal se enfocó en la responsabilidad del D2 y sus integrantes. Siguiendo el criterio de imputación explicado al comenzar los alegatos, Armando Fernández deberá responder por todos los hechos.

Caso 45: el operativo de mayo de 1976 contra la Juventud Guevarista

Este operativo conjunto entre Policía y Fuerzas Armadas concluyó con veintiún personas detenidas: Daniel Moyano, Víctor Sabatini, Nélida Allegrini, Virginia Suárez, Liliana Tognetti, Graciela Leda, Silvia Schvartzman, Eugenio Paris, Carlos Roca, Raúl Acquaviva, Vivian Acquaviva, Héctor Pablo Granic, Edmundo Beliveau, Hugo Talquenca, Julio Talquenca, Blanca Graciela Santamaría, Silvia Campos, Mario Luis Santini, Antonio Siro Vignoni, Nicolás Zárate y Jaime Pedraza. Doce de ellas estuvieron cautivas en el D2 y nueve continúan desaparecidas: Moyano, Suárez, Granic, Beliveau, los hermanos Talquenca, Santamaría, Campos y Santini. Rodríguez Infante explicó que la breve detención de Valentín Sabatini, analizada en el noveno juicio, es la única no incluida en esta megacausa. Para la reconstrucción se analizaron más de 60 declaraciones testimoniales y una profusa prueba documental.

La fiscalía repasó los casos en orden cronológico y por las relaciones entre las víctimas. Las detenciones ocurrieron entre el 12 y el 20 de mayo de 1976 con excepción de Jaime Pedraza. Aunque su secuestro sucedió antes, posiblemente en abril, Pedraza compartió cautiverio en el D2 con parte del grupo y fue incluido en el mismo Consejo de Guerra. 

Fiscalía y querella

12 de mayo: Daniel Moyano, Víctor Sabatini y Nélida Allegrini

Daniel Moyano tenía 22 años, militaba en la Juventud Guevarista y estudiaba en la Escuela Superior de Comunicación Colectiva, donde participaba del centro de estudiantes. Al momento de su detención se encontraba en la clandestinidad y residía en la casa del matrimonio compuesto por Víctor Sabatini y Nélida Allegrini en Villanueva, Guaymallén. En la organización lo conocían como Gustavo y así figura en el expediente del Consejo de Guerra que el Ejército armó contra este grupo. 

Víctor Sabatini, por su parte, tenía 33 años y era inspector laboral en el Ministerio de Trabajo. Militaba en el PRT y vivía con su esposa, Nélida Lucía Allegrini, y sus dos hijos. Allegrini, docente y ama de casa, no tenía militancia pero sí amistad con diversas personas de la organización: por ejemplo, había sido compañera de escuela de Silvia Schvartzman. 

El 12 de mayo por la madrugada fueron secuestrados en el domicilio Moyano y Sabatini. Nélida y los niños quedaron en una habitación. Existe una constancia del procedimiento con datos falseados: se indica una fecha posterior y no se menciona a Daniel Moyano, que continúa desaparecido. Este detalle es frecuente en los casos de las víctimas que luego serían desaparecidas. 

Daniel Moyano

Los hombres fueron introducidos a un vehículo. Además de sufrir golpes, los sometieron a un simulacro de fusilamiento en un descampado. Los dos ingresaron al D2. Sabatini permaneció allí hasta el 7 de julio. En este CCD fue diariamente torturado en un sótano. Vio a Daniel por última vez en una especie de careo dentro del D2. Luego pasó un día en la Comisaría Séptima y el 8 de julio lo trasladaron a la sede del Comando de la VIII Brigada para leerle la condena del Consejo de Guerra. En este lugar vio brevemente a su esposa Nélida. Posteriormente lo condujeron a la cárcel provincial y en septiembre lo enviaron a la Unidad 9 (U9) de La Plata. Recuperó la libertad el 26 de abril de 1984.  

Respecto a Daniel Moyano, el Consejo de Guerra menciona a “Gustavo” como hombre importante dentro de la Juventud Guevarista y del Ejército Revolucionario del Pueblo y no se lo considera prófugo, práctica común en otros casos de desaparición. Numerosas personas detenidas en el D2 declararon haber visto y/o escuchado a Daniel. Edith Arito refirió que el joven ingresó llevado por alguien que se hacía llamar “Comandante Carlos”. Estaba muy alterado, tiritaba y llegó a decir su nombre. Fue golpeado brutalmente por Raúl Horacio Pinto, policía fallecido. En otra ocasión, cuando le ordenaron que repartiera la comida, Arito creyó ver a Daniel en posición fetal, sin movimiento. Silvia Schwartman, compañera de militancia, reconoció su voz cuando lo interrogaban. Se comentaba que había fallecido allí.

Nélida Allegrini fue secuestrada el mismo 12 de mayo pero por la tarde. Esa mañana, Valentín Sabatini fue interceptado cuando se acercaba al domicilio de su hijo y lo condujeron a un lugar que no logró identificar. Allí le hicieron firmar un papel por la tutela de sus nietos y a la tarde regresaron a la vivienda del matrimonio Sabatini-Allegrini. Subieron a Nélida y los niños al vehículo y los bajaron con su abuelo en la casa de este último. Nélida siguió viaje hasta el D2. 

La mujer fue torturada en una sala a la que descendía por un ascensor y sufrió infecciones en los tobillos. Además de permanecer con las manos atadas, relató que la hacían comer arrodillada, “como perros”. A fines de mayo la trasladaron a prestar declaración indagatoria en la VIII Brigada y luego continuó un mes cautiva en la Seccional 33. El 7 de julio, luego de escuchar la sentencia del Consejo de Guerra, ingresó a la penitenciaría al igual que las demás víctimas sobrevivientes de este operativo. En septiembre pasó a la cárcel de Devoto y en julio de 1978 regresó a Mendoza para asistir al velorio de uno de sus hijos. En marzo de 1979 volvió a ser trasladada a Devoto, desde donde recuperó la libertad en septiembre de ese año. Declaró haber seguido padeciendo vigilancia de personal del D2.   

13 de mayo: Virginia Suárez, Liliana Tognetti, Graciela Leda, Silvia Schvartzman y Eugenio Paris

Virginia Adela Suárez tenía 23 años, era maestra titular en la escuela Juan Eugenio Serú y estudiaba en la Escuela Superior de Comunicación Colectiva. También era alfabetizadora en el barrio San Martín junto al cura Llorens y militaba en la Juventud Guevarista y el PRT. Era responsable política, junto a Daniel Moyano, de Roca y París. La conocían como “Vivi”. 

El 13 de mayo fue secuestrada en el domicilio de Barraquero, Godoy Cruz, donde vivía junto a su madre, su hermano y su abuelo. Un grupo de 20 personas ingresó violentamente por los techos con armas largas y pelucas. Le preguntaban por Vilma Rúpolo y por la existencia de armas. Se la llevaron con ropa de cama, otro rasgo recurrente en los secuestros de víctimas que fueron desaparecidas. De acuerdo a un vecino, intervino un camión del Ejército. Antes del secuestro ya habían notado que la casa era vigilada.

La fiscalía compartió fotografías de las víctimas desaparecidas. En este caso, Virgina Suárez.

El 15 de mayo, sin mediar llamada telefónica de la familia, personal de la Comisaría Séptima se presentó en el domicilio. Le consultaron a su madre si iba a hacer la denuncia por la desaparición y la condujeron a la seccional para hacer el trámite que dio inicio al sumario “Fiscal contra autores desconocidos”. Carlos, su hermano, fue citado en la VIII Brigada y quedó retenido por unas horas. En 1977 una patrulla militar se presentó en la casa y pidió fotos de la joven.

La familia realizó numerosas gestiones y presentó varios habeas corpus. En el marco de esa búsqueda, la madre de Virginia se conoció con otras familias de personas secuestradas y  empezaron a juntarse, primero en la iglesia de Carrodilla y luego en Castelmonte. Recibieron asesoramiento de Ángel Bustelo. 

Virginia fue vista por última vez en octubre de 1976, cinco meses después de la detención. Se desconoce dónde estuvo cautiva todo ese tiempo. Quien volvió a verla fue otra víctima de este operativo, Vivian Acquaviva. La joven fue detenida por segunda vez el 20 de octubre del 76 e introducida a un vehículo donde estaba Virginia encapuchada. Ambas fueron golpeadas y conducidas a Las Lajas, centro clandestino de detención de la Fuerza Aérea. Nadie volvió a saber de Virginia. 

Liliana Tognetti tenía 24 años y militaba en la JG. Fue secuestrada el 13 por la mañana en su domicilio ubicado en calle Videla Correa de San José, Guaymallén, por personal de civil. Graciela Leda, que vivía a unos metros, observó el hecho antes de ser también detenida. Liliana permaneció en el D2 hasta el 7 de julio de 1976, momento en el cual fue llevada a la penitenciaría. A partir del 29 de septiembre cumplió la condena del Consejo de Guerra en Villa Devoto. Recuperó la libertad en 1982.

Graciela del Carmen Leda fue secuestrada en su domicilio por cuatro policías armados y de civil, un día antes de cumplir 19 años. Hasta entonces había militado brevemente en la JG. El procedimiento tuvo lugar unas horas después de Liliana. También detuvieron a su padre y a un tío que estaba en la vivienda, pero los hombres fueron liberados prontamente desde el D2. Graciela, por el contrario, estuvo dos meses en cautiva en este CCD.  

Allí sufrió violencia sexual y de género, además de brutales sesiones de tortura. Relató que por el uso de la picana eléctrica sufrió un eventración de una vieja herida producto de una apendicitis. Por este suceso tuvo que ser internada varias veces durante su cautiverio e intervenida quirúrgicamente en la cárcel de Devoto. También le quebraron varias costillas. Graciela identificó a numerosos integrantes del D2: Moroy, Bustos Medina, González, Lapaz.

De julio a noviembre del 76 quedó alojada en la penitenciaría de Mendoza. Posteriormente fue trasladada a Devoto, donde permaneció cautiva hasta noviembre de 1980. Regresó al penal de Mendoza y recuperó su libertad el 6 de diciembre de 1983.

Silvia Schvartzman tenía 26 años, vivía en San José en la misma calle que Leda y Tognetti y trabajaba en la Unión Vecinal de su barrio. Estaba casada con Antonio Siro Vignoni, también víctima del operativo y compañero de estudios de Víctor Sabatini. Era amiga de la infancia de Nélida Allegrini. 

El 13 de mayo por la mañana fue interceptada por personal de civil cuando salía de la vivienda con sus hijas. Estas personas realizaron un allanamiento y se retiraron. Por la noche regresaron y la secuestraron. Schvartzman fue trasladada inmediatamente al D2 y sometida a tormentos, golpes y picana eléctrica. La insultaron especialmente por su apellido judío. Contó que fue entrevistada por quien sería su defensor en el Consejo de Guerra en una sala de torturas con manchas de sangre y cabellos pegados en las paredes. Una vez condenada, el 7 de julio fue trasladada al penal de Mendoza y meses más tarde a Devoto. Recuperó la libertad el 15 de agosto de 1983.

Eugenio Paris tenía 21 años, era estudiante de Medicina y militante de la JG. Trabajaba en el bar Bull & Bush y antes del secuestro habían allanado su casa. Eungenio declaró en numerosas instancias judiciales y nuevamente en el marco de esta megacausa.

El 13 de mayo fue secuestrado en su lugar de trabajo por tres hombres de civil: logró reconocer entre ellos a Celustiano Lucero. Su amiga Vivian Acquaviva presenció la detención. El joven ingresó vendado y encapuchado al D2, donde sufrió golpes e interrogatorios bajo tortura en una sala oscura de este CCD. Además de violencia sexual, refirió que uno de los torturadores orinó sobre su cuerpo. Paris declaró que tenía el “privilegio” de ocupar una celda con claraboya, lo cual le permitía distinguir la noche del día. En las salas contiguas al celdario se oían máquinas de escribir y mucho tránsito de personal. En una de esas oficinas le tomaron fotografías. También dio testimonio sobre la violencia que sufrieron otras víctimas allí detenidas, particularmente Rosario Aníbal Torres y Rosa Gómez. 

El 31 de mayo el comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, anunció en los diarios que había sido desbaratada “una célula del PRT” junto a una lista de los nombres de las víctimas sobrevivientes de este operativo, lo que significó el reconocimiento de las detenciones. A fines de junio Eugenio pasó a Unidad Regional I y el 7 de julio, luego de la lectura de la condena, ingresó a la cárcel provincial. Después de rotar por diversas unidades penitenciarias, recuperó la libertad en 1983.

14 de mayo: Carlos Roca, Raúl Acquaviva, Vivian Acquaviva, Héctor Granic, Edmundo Beliveau, Hugo Talquenca y Julio Talquenca

Carlos Roca tenía 22 años y militaba en el Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS), vinculado al PRT. Cursaba sexto año en la Escuela Nacional de Educación Técnica 1 (ENET), donde también estudiaron Edmundo Beliveau, Pablo Granic y los hermanos Talquenca. Además de sus declaraciones en el Juicio a las Juntas, la CONADEP y diversos juicios de nuestra provincia, Carlos brindó testimonio en esta megacausa en mayo de 2024.

La noche del 13 de mayo las fuerzas represivas fueron a buscarlo a la casa donde vivía con sus padres y su hermana Patricia, ubicada en Godoy Cruz, pero el joven logró escapar por el fondo. Los captores permanecieron tres horas en la vivienda, momento en que aprovecharon para robar objetos de valor. Carlos se dirigió primero a la casa de su primo Raúl, quien le informó de los secuestros y le recomendó que se escondiera. Se quedó entonces en la vivienda de un tío en el barrio Supe, donde más tarde se reunió su familia para discutir la situación. No podía movilizarse porque había sufrido heridas durante la huida y no lograba contactarse con la organización. Siguiendo el consejo de otro tío que era militar retirado, el 14 de mayo Carlos se presentó ante el D2. Una vez que este tío se retiró, lo vendaron y ubicaron en una celda. El personal del D2 lo llamaba por su seudónimo, Pato. El 7 de julio, tras la condena del Consejo de Guerra, Roca pasó a la penitenciaría y más adelante a la U9 de La Plata. Fue liberado en diciembre de 1983.  

Raúl Acquaviva tenía 22 años, estudiaba Ingeniería en Petróleo, trabajaba en el Ministerio de Desarrollo Social y militaba en la JG. El 13 de mayo por la noche sujetos disfrazados ingresaron a su domicilio y, dado que no estaba, se quedaron a esperarlo. Raúl fue secuestrado cuando regresó a su hogar, el 14 por la madrugada, y conducido al D2 junto al novio de su hermana. Estuvo 54 días en este CCD y su derrotero posterior es similar al del resto del grupo: condena del Consejo de Guerra, penal de Mendoza, U9 de la Plata, Sierra Chica y Rawson. Fue liberado en diciembre de 1983.

Vivian Acquaviva, hermana de Raúl y amiga de muchas de las víctimas, sufrió dos detenciones en 1976, la primera en el mes de mayo. Tenía entonces 18 años, asistía a la escuela en el turno noche y trabajaba en un estudio de abogacía. El 13 de mayo estaba presente en el bar donde trabajaba Eugenio París cuando este fue secuestrado. Vivian siguió el vehículo hasta el D2, donde la mandaron a hacer la denuncia a la Comisaría 3. Cuando dijo su apellido, quedó detenida en esta seccional y fue liberada la madrugada del 14 de mayo. Su hermano Raúl ya había sido capturado y trasladado al D2.

Juan Carlos Abad, novio de Vivian, también estuvo unas horas detenido en el D2. Abad había aparecido en la casa de la familia Acquaviva justo en el momento en que se realizaba el secuestro de Raúl y los captores usaron su auto para llevarlos a ambos a esta dependencia.

La segunda detención de la joven, como se dijo, fue fundamental para conocer el destino de Virginia Suárez. El 20 de octubre de 1976, luego de salir del colegio, Vivian fue interceptada por personas de civil y obligada a ingresar en un vehículo. Se encontró allí con Virginia Suárez, a quien conocía como amiga de su hermano. Luego de 45 minutos de viaje, el auto llegó a un “rancho” con piso de tierra donde ambas fueron torturadas y violadas. Vivian declaró que le dieron alcohol y pastillas. También relató que “Vivi” Suárez estaba muy flaca y desabrigada.  Después de unas horas, cargaron a Vivian en un auto y la dejaron en el centro. 

Cuando pudo regresar a su casa, la encontró llena de policías. Sánchez Camargo le explicaba a su familia que el 20 de octubre se celebraba el día de la Policía de Mendoza, razón por la cual tenía poco personal y era imposible que sus integrantes hubieran detenido a la joven. Años más tarde Vivian reconoció que estuvo en Campo Las Lajas.

Héctor Pablo Granic tenía 20 años, estudiaba en la ENET de Maipú y militaba en la Juventud Guevarista. No se han conservado fotos suyas. El 14 de mayo por la madrugada fue secuestrado y desaparecido en su domicilio, ubicado en la calle Cervantes de Godoy Cruz, junto a Edmundo Samuel Beliveau, compañero de la ENET y de militancia también desaparecido. El operativo fue relatado por la madre, las hermanas y el cuñado de Pablo, presentes en la vivienda, a quienes vendaron y apuntaron durante todo el procedimiento. La familia de Granic realizó denuncias y averiguaciones en diversas dependencias, además de presentar recursos de habeas corpus

Edmundo Samuel Beliveau 

Edmundo Samuel Beliveau tenía 20 años y se había criado con su tía y sus primos tras el fallecimiento de su madre. En el ámbito militante lo conocían como Edmundo Bouvier o Pedro Quinteros. Ya había sufrido una detención con anterioridad, en 1974, por hacer pintadas en Maipú. Al momento de su secuestro se hallaba en la casa de Granic porque, como le explicó a su tía Estela, sabía que lo estaban persiguiendo. 

Hugo Alfredo Talquenca tenía 21 años, cursaba el último año de la carrera de Maestro Mayor de Obras en la escuela Pablo Nogués y trabajaba temporalmente en la Bodega Furlotti. Además, militaba en la JG y colaboraba en barrios carenciados. Discutían mucho con su hermano por sus ideas políticas. Julio Félix Talquenca, de 24 años, era albañil y trabajaba en la construcción junto a su padre. No tenía militancia política.  

El 14 de mayo de 1976 a las 3 de la madrugada, personas de civil irrumpieron en la casa de la familia, ubicada en Gutiérrez, Maipú. En la vivienda estaban su padre, su madre y la hermana menor, Patricia, de 13 años. Buscaban a Hugo pero se llevaron también a su hermano, con quien compartía habitación, luego de que se interpusiera. El padre les dijo a los captores que su hijo necesitaba una medicación para la epilepsia y le respondieron que ya lo sabían. Durante el operativo también les robaron fotografías. Los hermanos fueron introducidos encapuchados a un Renault blanco. En el barrio aseguraron que iban tres vehículos particulares y uno de la Policía. 

Ambos están desaparecidos. La familia Talquenca buscó intensamente a los dos jóvenes y su padre, Hugo Enrique, se constituyó en querellante cuando se reiniciaron los juicios por delitos de lesa humanidad. 

15 de mayo: Blanca Graciela Santamaría y Silvia Campos

Blanca Graciela Santamaría tenía 23 años y estudiaba Artes Plásticas en la UNCuyo. Estaba vinculada al PRT-ERP. Su hermana, María Florencia, había sido apresada en abril del 75.

Blanca Graciela Santamaría

El secuestro se produjo el 15 de mayo en su casa del barrio Unimev de Guaymallén. Por la madrugada, hombres armados ingresaron violentamente a la vivienda. Algunos habían trepado por las paredes de casas vecinas. Luego de reducir y encerrar a la familia, buscaron a Graciela. En la habitación dormía también su sobrina, hija de Florencia. Héctor Toledo, un vecino que fue agredido cuando intentó asistir a la familia, declaró que vio cómo subían a Blanca Graciela a un vehículo, descalza y en camisón. Desde entonces está desaparecida. La familia hizo la denuncia en la Comisaría 9 y presentó un habeas corpus.

En la vivienda se estaba quedando un amigo de Graciela que logró escapar. Tiempo después se supo que era Osvaldo Zuin, militante del PRT capturado posteriormente en Córdoba y visto por última vez en Campo Las Lajas.  

Toledo declaró que tenían investigada a toda la cuadra. Sabían quién era él y lo encerraron en un baño cuando quiso intervenir. Frente a la casa de la familia Santamaría vivía la hermana de Agustín Oyarzábal, subjefe del D2. 

María Silvia Campos tenía 23 años, militaba en el PRT-ERP y estudiaba Medicina en la UNCuyo. Fue secuestrada y desaparecida el 15 de mayo por la madrugada en su vivienda de San José, Guaymallén. Esa noche se había quedado a dormir su amiga y compañera de estudios Frida Angélica Capatto. Tras el operativo, Pedro Campos, su padre, hizo la denuncia en Comisaría 25 y personal policial se presentó en el domicilio para constatar la rotura de la puerta. La familia asistía diariamente en el Comando de la VIII Brigada e interpuso varios habeas corpus

María Silvia Campos
Mario Luis Santini

16 de mayo: Mario Luis Santini

Mario Luis Santini tenía 20 años, era militante de la JG y cursaba cuarto año en la escuela Pablo Nogués. Trabajó en Municipalidad de Las Heras hasta marzo de 1976, cuando no le renovaron el contrato. Mario fue secuestrado el 16 de mayo por la madrugada en su casa de Las Heras. Fue retirado de la vivienda sin zapatos y en ropa interior. Su madre hizo la denuncia y se presentó en la IV Brigada Aérea. También interpuso habeas corpus. Dado que la vivienda era vigilada, durante un año la familia durmió en la casa de su suegra. El joven continúa desaparecido.

17 de mayo: Antonio Siro Vignoni  

Antonio Siro Vignoni estaba casado con Silvia Schvartzman y era empleado judicial. El 17 de mayo fue secuestrado en su domicilio por tres agentes del D2, a quienes conocía debido al trabajo. En un reconocimiento fotográfico identificó a Pablo Gutiérrez y a Alfredo Milagro Castro. Como el resto de los sobrevivientes de esta causa, fue condenado en un Consejo de Guerra el 7 de julio del 76, fecha en que lo trasladaron a la penitenciaría. En septiembre participó del traslado masivo a la Unidad 9 de La Plata y en abril del 79 pasó a la cárcel de Rawson. Recuperó la libertad en diciembre del 83.

20 de mayo: Nicolás Zárate

La última de las detenciones de mayo corresponde a Nicolás Zárate. La víctima tenía 49 años cuando fue secuestrada en su domicilio de calle Videla Correas de Ciudad, el 20 de mayo de 1976 por la tarde. Trasladado al D2, en julio ingresó a la cárcel de Mendoza. Recuperó su libertad desde la U9 de La Plata en 1984. No llegó a declarar en juicio, pero sí lo hizo ante el Juzgado de Instrucción Militar en los años ochenta. 

Público en sala

Abril de 1976: Jaime Pedraza

Como se anticipó, la fiscalía reconstruyó también el secuestro de Jaime Pedraza, ocurrido posiblemente a mediados de abril de 1976. La víctima fue incluida en el Consejo de Guerra al que fue sometido todo el grupo. Jaime declaró por primera vez en juicio oral en mayo de 2025.

Pedraza, de nacionalidad chilena, tenía 24 años al momento de su secuestro. Había militado en la Juventud Socialista Chilena y trabajaba en ese momento en la construcción. Una mañana, entre mediados de abril y principios de mayo de 1976, fue detenido en la obra donde trabajaba y trasladado al D2.

Allí sufrió constantes torturas. Incluso viajó alguien de Chile a interrogarlo: esta persona le hacía preguntas sobre dirigentes sindicales de dicho país. Dado que poco antes de la detención alguien le había pedido que le guardara un paquete, los torturadores lo obligaron a dar una descripción e inventó el nombre “Mario”. El D2 detuvo entonces a un amigo y compañero de residencia que se llamaba igual, pero solo estuvo unas horas en el CCD.

Producto de la tortura con picana eléctrica, a Jaime se le rompieron los talones y se le abrió una herida en la pantorrilla. Como no podía caminar, pidió que un médico lo asistiera pero en lugar de curarlo le aplicó un líquido inflamable y prendió fuego. Este dolor, aseguró, fue el más grande que sufrió durante el cautiverio.  

El 19 de mayo prestó declaración indagatoria ante el Consejo de Guerra. Luego de la condena, fue trasladado a la cárcel provincial y posteriormente a la U9 de La Plata. A comienzos de 1979 pudo exiliarse en Suecia. 

La próxima audiencia será el viernes 28 de agosto a las 9:30

 

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El Colectivo Juicios Mendoza se conformó en 2010 por iniciativa de los Organismos de Derechos Humanos para la cobertura del primer juicio por delitos de lesa humanidad de la Ciudad de Mendoza. Desde ese momento, se dedicó ininterrumpidamente al seguimiento, registro y difusión de los sucesivos procesos judiciales por crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.