12-12-2025 | Se hizo la inspección ocular al fondo del predio del Hospital Militar donde el sobreviviente Mario Santos dijo haber sido llevado a encontrarse con su hermana. A pesar de que la defensa pidió la medida, no asistió. Pero el juez, la jueza y el fiscal coincidieron en que había un lugar coincidente. La próxima audiencia será el 26 de diciembre a las 9:00.
Tal como habían solicitado los defensores Alejo Amuchástegui y Leonardo Pérez Videla, el tribunal efectivizó la inspección ocular a un lugar detrás del Hospital Militar —pero dentro del predio— que el sobreviviente nombró en su declaración durante este juicio y precisó en una comunicación posterior. Mario Santos vive en España y no podía presenciar la medida, por eso el juez Carelli, la jueza Marisi y el fiscal Rodríguez Infante guiaron el recorrido sobre la base de un croquis del testigo y de la descripción que les hizo en una llamada después de su declaración. El recorrido estuvo acompañado por el coronel Molina, director general del Hospital Militar Regional Mendoza, y por el abogado Rey. ¿La defensa? Faltó.

En noviembre de 2024, Santos había relatado que, tras dos meses en el D2, fue trasladado a la Compañía de Comunicaciones de Montaña 8, donde fue interrogado cinco o seis veces por el mismo suboficial que en el D2. Un día lo vendaron, lo subieron a un auto y lo llevaron a dar vueltas para despistarlo. Cuando lo bajaron del vehículo, lo guiaron a través de una escalinata a una sala subterránea. Allí escuchó la risa de una mujer y sintió un beso en su cara. Estaba con los ojos tapados y eso le produjo una sensación sumamente desagradable, pero cuando se corrió la venda vio que la mujer era su hermana. Recordó que no pudo disfrutar el reencuentro, que había cables pelados que salían del caño de la luz, residuos de enfermería y manchas de sangre en las paredes. Al salir de esa especie de búnker, el suboficial de la Aeronáutica Pagella y otro hombre lo volvieron a vendar y se lo llevaron. Pero antes, Mario pudo notar que estaba en la parte de atrás del Hospital Militar.

Tras atravesar la entrada y recorrer por las calles internas la dependencia, con edificios a ambos lados, la comitiva pasó el Casino de Suboficiales y llegó a una capilla al fondo. Según el croquis, había que rodearla por el norte y llegar hasta atrás del predio. Al llegar al fondo, el juez, la jueza, el fiscal y las personas presentes del tribunal y la fiscalía creyeron encontrarse con el lugar donde, debajo, podía estar lo que el testigo describió.










En una llamada con el tribunal, la fiscalía y la defensa, Mario Santos había dado más detalles. Dijo que entró por la calle lateral —Plantamura—, que cuando salió con los ojos descubiertos del lugar vio la Penitenciaría de Mendoza a unos ochenta metros, que recuerda una boca de salida de agua, dos arbolitos pequeños y uno más grande. Además, compartió un dibujo suyo del lugar.


En el terreno al fondo del hospital había un perímetro de una construcción que podría haber sido subterránea, rectangular, con la disposición, la ubicación y las referencias externas: “El testigo fue muy preciso en un relato”, dijo Rodríguez Infante. Primero admitió que habían venido sin muchas esperanzas de encontrar algo, porque con el paso del tiempo —casi 50 años— podría haber cambiado completamente. Pero “todo indica que el lugar es este”, reafirmó. El juez Carelli aportó su apreciación: “Coincidimos en que hemos visto algo”.
Ante esta situación, el fiscal, Rodríguez Infante, le pidió al tribunal que dictara una orden para no alterar ni innovar en el lugar y marcó el sitio preciso con el GPS. Además, se intentó comunicar inmediatamente con especialistas del Equipo Mendocino de Antropología Forense para ver si con sus conocimientos arqueológicos podían relevar algunos aspectos del sitio sin remover el terreno.
El terreno tenía un alambrado cercano y, para descartar otro lugar, solicitaron llegar. Para acompañar eso se acercó el jefe de la Compañía de Comunicaciones de Montaña. Sin embargo, tras rodear el lugar y llegar hasta donde se buscaba, el tribunal y la fiscalía llegaron a la conclusión de que no coincidía tanto con el relato como el otro espacio.
La próxima audiencia será el viernes 26 de diciembre a las 9:30.



